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lunes, 16 de noviembre de 2009

Maradona ciega a Messi

Hasta el sábado no había visto ni un solo partido de la Argentina de Maradona. Estaba convencido de que si Messi no rendía al mismo nivel que en el Barça no era por su culpa, sino por el sistema de juego de la selección albiceleste. El sábado, ante España, lo confirmé; Messi no puede jugar con su selección como con el Barça porque los dos equipos juegan a deportes diferentes, aunque ambos se llamen fútbol.

El Barça apuesta por el toque, la combinación, las ayudas constantes, la posesión larga de pelota, la paciencia y el desborde, más o menos como la selección española. Messi es un jugador eléctrico, pero encuentra las rendijas para desplegar su magia dentro del agotamineto que los Xavi, Iniesta, Touré, Alves generan en el rival. Leo es capaz de cambiar el ritmo en décimas de segundo, generando incapacidad en su marcador para aguantarle. La Pulga, además, se crio futbolísticamente en La Masía, por lo que ha acuñado como propio el estilo de juego. Sus condiciones físicas y técnicas se han adaptado al ecosistema en el que habita con mayor asiduidad.

Por contra, Argentina, debido a la ausencia de un técnico con las ideas claras y por el propio carácter de sus jugadores, apuesta por el contragolpe, el posicionamiento sobre el campo, el bajo porcentaje de posesión y las transiciones rápidas defensa-ataque. Los centrocampistas son más bien defensores (Mascherano, Gago), cuya función es robar y enviar en largo a los delanteros, nada de circular o conducir. Messi tiene capacidad de desborde y es rápido, pero es incapaz de crear peligro con sus condiciones cuando necesita bajar hasta el centro del campo para recoger un balón. Desde ahí puede enviar un buen pase a los puntas o iniciar una jugada personal. No es determinante en el juego porque sus pases van encaminados a buenos jugadores, paro rodeados, como el sábado, de tres rivales. Si hace jugada individual, puede repetir el gol que metió ante el Getafe, pero este te sale una vez en la vida, dos, a lo sumo tres, no en cada partido. En la actual selección argentina jugadores como Higuaín o Di María tienen mucho más 'chance'. Los jugadores del Real Madrid y el Benfica sorprenden en el desorden. Messi sorprendente en el orden.

A pesar de ello, a pesar de las críticas, de que en su cara se nota que no se siente a gusto sobre el campo, Leo seguirá jugando con Argentina porque ama a su país, quiere ser grande también con su selección. Y aunque Maradona, quizás por celos, quizás para desviar la atención sobre su incapacidad, diga de él que debe despegar (como si no hubiera mostrado con sobras ser el mejor jugador del mundo), le sitúa sieempre en el once titular y le mantiene hasta el final, cuando le sustituye (si le sustituye) para perder tiempo. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque, a pesar de todo, sabe que le puede cambiar un partido y que sigue siendo quein más miedo genera en los rivales.

Maradona abraza a Messi tras su sustitución en el Vicente Calderón (Foto, Reuters, publicada en elpais.com)

martes, 13 de octubre de 2009

¿Dudan de Messi? Allá ellos...

La mala situación que atraviesa la selección argentina de fútbol está perjudicando a Lionel Messi en su país. En Argentina, donde a Leo siempre le han visto como un extraño por marcharse del país con 14 años, los medios cargan las tintas sobre la estrella del Barça porque, dicen, no da la talla. Más bien es todo lo contrario; quien no da la talla es el combinado que tiene alrededor.

Ningún gran jugador puede ganar partidos por sí solo. Te puede resolver un partido, dos, incluso tres; pero no va a convertir una selección desastrosa en campeona del Mundo. A lo largo de la historia todos aquellos que han sido grandes han estado rodeados de otros grandes. Tan solo he oído que un jugador haya llevado a un combinado mediocre a los altares; Diego Armando Maradona en 1986, pero tampoco creo que Valdano, Ruggeri, Burruchaga o incluso Brown fueran cojos, por más que este fuera suplente en Segunda con el Murcia.

Estimados pibes, si Messi no es el mismo con Argentina que con el Barça no es culpa de Leo; si Leo está rodeado de Iniesta, Xavi, Ibrahimovic o Puyol no es culpa de Messi. Si Argentina no ha sido capaz de crear un buen conductor del juego que acompañe a Mascherano, no es culpa de Messi. ¿O me van a decir que también Tevez, Agüero e Higuaín (en cuanto no marque dos días seguidos, lo crucificarán) son malos jugadores?

De todas maneras, y aún siendo una sombra del que es en el Barça, los compañeros de selección siempre buscan a Messi. Todos los balones pasan por él. Y, no se les olvide nunca, alrededor de Messi siempre hay al menos dos rivales, lo que genera espacios para el resto de jugadores. Si no tienen un buen portero, si carecen de un entrenador que saque lo mejor de cada cual, si no disponen de un buen pelotero que aproveche las ventajas de tener sobre el césped a Messi y si su defensa (Zanetti y Heinze, entre otros) ronda los 35 años y no está coordinada no es culpa de Messi.

Ojalá Messi acabe asqueado y decida renunciar a su selección. Se ahorrará viajes oceánicos para recibir críticas injustas y estará más descansado para brillar ante la que, realmente, es su patria: la afición blaugrana. Si llega ese día, ya se arrepentirán. Pero les advierto, no habrá marcha atrás cuando se arrepientan; Messi es, además del mejor, muy cabezota.