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martes, 18 de mayo de 2010

Barça in the mirror


He defendido durante la temporada, en numerosas ocasiones, que el Barça de la actual temporada, aunque no lograra los mismos resultados, era mejor que el del Triplete. Cuesta mantenerlo, pero yo me mantengo firme: este Barça ha logrado menos títulos pero es mejor que el que maravilló hace doce meses a todo el mundo. El problema es el espejo en el que se mira.

Los datos siempre son fríos, pero en el fondo deben ser muy tenidos en cuenta. En toda la temporada, con 59 partidos oficiales disputados, el Barça ha perdido solo 4 encuentros y empatado 10, sumando por lo tanto la friolera de 45 victorias. Un porcentaje altísimo, que contrasta con las 7 derrotas y 12 empates de la campaña precedente, en la que el equipo disputó 62 duelos. También es cierto que la circunstancia de que el campeonato doméstico se resolviera a falta de cuatro jornadas resultó decisivo en este sentido. El mayor problema este año es que dos de las derrotas han salido muy caras. Ante el Sevilla se encajaron dos goles en campo propio (1-2) y ante el Inter se perdió por un margen de dos tantos (3-1) que resultó imposible de remontar.

En la Champions League había varias cribas difíciles de superar, sin hablar de arbitrajes. Es bien sabido que la UEFA no es amiga de que los equipos repitan título, que captan mayor atención nuevos finalistas. Lo sufrió el año pasado el Chelsea, nos ha tocado a nosotros ahora). Desde la década de los 80 ningún equipo repite título y el Barça se ha quedado a las puertas de la final del Bernabéu. El bloque de Pep Guardiola llegó al lugar en el que tiene que estar, allí donde cuentas con opciones de ser campeón. La exigencia debe ser alcanzar las semifinales o, como mínimo, los cuartos, y ese objetivo se cumplió, por lo que, aunque decepcionados, no se puede hablar, en ningún caso, de fracaso.

En la Copa del Rey el balance no es tan positivo. No se superaron los octavos de final y eso no es perdonable, aunque hay que tener también en cuenta que se cayó por valor doble de los goles ante uno de los finalistas y completando en Sevilla una actuación memorable.

Pero además de esto, no se debe olvidar que los datos en la Liga han mejorado de manera sustancial. Esta temporada se han sumado 99 puntos por los 87 de la pasada y aunque se han conseguido 7 goles menos, se han encajado 11 menos también, por lo que el goal-average es mayor. Teniendo en cuenta que los rivales esta temporada te conocen más, es un dato muy a tener en cuenta.

Otro factor decisivo ha sido el rendimiento de los jugadores. De un año a otro, casi ninguno ha mejorado. Tan solo Valdés, Messi y Puyol han mostrado una mejora cara esta temporada y solo Xavi y Piqué se ha mantenido a su máximo nivel. Ha habido grandes decepciones como Henry, Iniesta ha languidecido entre lesión y lesión, Alves ha bajado un peldaño el rendimiento. Ibrahimovic, sin estar mal, no ha alcanzado las cifras de Eto'o y Chygrinskiy no ha mejorado a Cáceres. Las sorpresas gratas han sido futbolistas con los que no se contaba en los pronósticos, como Pedro o Milito. También hay que reseñar que la plantilla de esta temporada ha resultado ser más corta y que la enorme saturación de partidos (en las últimas tres campañas se han disputado casi 200 partidos oficiales de club) han acrecentado los problemas de lesiones. Y a pesar de ello, el Barça se ha mantenido firme y ha dado la cara en todo momento. Hasta el final.

No debemos olvidar, tampoco, que entre equipos del máximo nivel los enfrentamientos múltiples no son buenos. Lo anormal es ganar cuatro partidos seguidos al Real Madrid. Lo normal es que, jugando cuatro veces en una misma temporada contra Inter de Milán (dos victorias, un empate y una única derrota) y Sevilla (tres victorias y una derrota) pierdas al menos un partido. Exactamente eso ha sucedido y, como ya reseñaba con anterioridad, se ha pagado caro. Carísimo.

Otro de los factores que ha potenciado la pérdida de la Liga de Campeones ha sido el Real Madrid. El hecho de que los blancos hayan alcanzado una cifra record de puntos ha impedido dar más descanso y rotación a la plantilla, por lo que el cansancio ha sido mayor. Se notó, de hecho, que en la ida de semifinales las piernas de los jugadores clave del Barça no estaban frescas, sino pesadas. Messi y Xavi no estuvieron bien en el Giuseppe Meazza y eso pesa mucho, porque son los dos mejores futbolistas del mundo en su puesto.

Con todo y con esto, se ha ganado la Liga con 99 puntos y se ha estado a un gol de la final de la Champions. El balance es buenísimo y me reafirmo; a pesar de todas las circunstancias, este Barça ha mantenido o superado el nivel de fiabilidad de la anterior campaña, aunque no el de resultados. Este Barça es mejor, más sólido, más fuerte, que su antecesor. ha dejado partidos para el recuerdo como la segunda parte en el Sánchez Pizjuán, la exhibición en el Emirates Stadium o el triunfo en el Santiago Bernabéu. ¿Qué le ha faltado? La dosis de suerte necesaria en las competiciones del KO.

Hace un año, Pinto le detuvo un penalti a Martí e Iniesta marcó en el último minuto en Stamford Bridge. Esta temporada, por contra, Negredo no falló su pena máxima en el Camp Nou y el tanto de Bojan en el minuto 92 ante el Inter fue anulado. Queda muy frívolo, pero la única diferencia entre una Liga y un Triplete es la suerte de cara en el momento oportuno. Suerte que, por ejemplo, sí se tuvo en el Mundialito con el tanto de Pedro en el minuto 89.

¿O acaso no están a un paso del Triplete el Bayern, que eliminó a la Fiorentina gracias a un gol en flagrante fuera de juego, y el Inter, que se vio beneficiado por al arbitraje ante Chelsea y Barça?

El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

lunes, 22 de febrero de 2010

El Barça de Chichi Creus (y Xavi Pascual)

El título de Copa del Rey conquistado ayer por el Barça supone la consolidación definitiva de un proyecto. La plantilla y los resultados (solo tres derrotas, y todas por la mínima) invita a pensar en un nuevo triplete, tras el alcanzado en 2003 con Svetislav Pesic en el banquillo. El actual Barça es el Barça de un 'perico' como Ricky, de Navarro, de Fran Vázquez, pero, sobre todo, de Xavi Pascual y Chichi Creus.

Chichi Creus se hizo cargo de la dirección técnica del Barça en el verano de 2008. Llegaba al cargo tras la marcha de Saric, con la misión de darle el empujón definitivo a un equipo que Xavi Pascual comenzaba a reflotar. El técnico catalán había recuperado a un equipo que con Dusko Ivanovic parecía una piltrafa, aunque en su interior se encontraba un futuro campeón. Saric en la dirección técnica e Ivanovic en el banquillo habían convertido a un buen equipo en un aspirante a nada. El actual técnico del Caja Laboral era incapaz de sacar lo mejor de sus jugadores (salvo de Trias, posiblemente porque su fuerza no está en la magia, sino en el sacrificio) y acabó siendo destitituido tras asegurar que, con lo que le habían dado, no podía lograr más.

Fue entonces cuando Pascual se hizo cargo del equipo. Con él Ilyasova demostró ser el jugador capaz de liderar al equipo en la pintura, Navarro volvió a ofrecer su mejor versión y Fran Vázquez resucitó. Con la marcha de Ivanovic se vio cierta sensación de liberación en la plantilla. Desde marzo hasta final de la temporada 2007/08 no se ganó nada, pero el equipo disputó la final de la Liga ACB y rozó la Final Four de la Euroliga, poniendo las primeras piedras hacia un equipo campeón. Más de lo que Ivanovic, con los mismos jugadores, creyó capaz de conseguir.

Pero si Pascual recuperó la moral de la tropa, Chichi Creus construyó un equipo campeón. Pulió el bloque con David Andersen e incorporó a los primeros grandes 'secundarios', como Sada y Barton (ahora en el dique seco). Confeccionó una plantilla capaz de competir que entró en la Final Four de Berlín y ganó la Liga ACB. Su única mancha fue la Copa, donde pagó no haberse quitado aún de encima la losa del Tau.

La plantilla culé de la temporada 2008/09 la formaban Lakovic, Sada; Navarro, Basile, Grimau; Barton; Ilyasova, Trias, Andersen, Fran Vázquez y Santiago. La principal carencia se centraba en la ausencia de un alero titular y a esto se sumó la marcha de dos jugadores que se convirtieron en puntales como Ilyasova y Anderson, obligando a Creus a realizar un gran trabajo de mercado. Los resultados fueron impecables: Mickeal es el alero que se necesitaba, Erazem Lorbek ha hecho olvidar a Andersen y solo Morris no ha demostrado estar a la altura de Ilyasova. Pese a ello, el equipo ha ganado en equilibrio, porque Boniface N'Dong es mucho más jugador que Daniel Santiago y la incorporación de Ricky Rubio ha atorgado un plus que convierte a una gran plantilla en la mejor de Europa.

A estos mimbres espectaculares Pascual les ha añadido espíritu de sacrificio y compañerismo. Todos trabajan y defienden con intensidad (lo difícil no es conseguir con eses jugadores elevadas puntuaciones, sino bajar las de los contrincantes), pero en ataque se vislumbra algo más que manual, se otorga importancia a la inspiración. Los jugadores rotan, acumulando descanso y minutos en pista. Todos se sienten importantes.

Es indudable que este Barça no tiene rival en España. El único peligro, a mi modo de ver, para no hacer doblete (ACB-Copa) era que a un partido puede pasar cualquier cosa. Se sufrió en cuartos y semifinales, pero el equipo sacó su mejor cara en el momento preciso; ante un Real Madrid sin excusas (tras el baño en el Clásico de Vistalegre se habló de las bajas) se ofreció un recital que no acabó en catástrofe blanca porque tras el tercer periodo se levantó el pie del acelerador. Messina quedó en evidencia, puesto que no fue capaz de aportar el plus necesario para superar a una plantilla un punto por encima de la suya. No veo a nadie en la ACB capaz de doblegar a este Barça a cinco partidos, por lo que la Liga no debe escaparse.

Por tanto, las miras deben centrarse en la Euroliga. Ahí, un mal día en la Final Four te puede dejar en la cuneta, pero, por lo demás, el Barça es el favorito. Y si este equipo logra un nuevo triplete será por el trabajo de dos hombres de la casa, de dos estrellas alejadas de las cámaras, pero trabajadores incansables. Xavi Pascual y Chichi Creus, que ya han trabajado para que el mal día de un par de jugadores no se note.

La plantilla celebra el título de Copa (Foto, EFE/elpais.com)

martes, 1 de diciembre de 2009

Camino empedrado

En el mismo día en el que Messi ha sido consagrado como Balón de Oro con el mayor número de votos de la historia, el Barça ha conocido el camino que le espera hacia una hipotética final de la Copa del Rey. El vigente campeón tendrá unos cruces complicados, por lo que revalidar el título se presenta en estos momentos como un reto difícil de alcanzar.

Las fechas de celebración de los partidos de octavos, cuartos de final y semifinales son el mes de enero y la primera quincena de febrero, en el que el parón de la Liga de Campeones propicia la inclusión de esta competición. Comenzando por el miércoles 3 de enero y sin descanso, el 10 de febrero se conocerán los equipos que disputen el 26 de mayo la gran final. En 2010 serán unas fechas complicadas para el Barça, porque a la ya corta plantilla azulgrana se le añadirán dos nuevas ausencias, las de Touré Yaya y Keita, que acudirán con sus selecciones a la disputa de la Copa de África.

Por si las dificultades que el club blaugrana, por su mala planificación, se ha auto-impuesto, el sorteo celebrado ayer ha decretado que los rivales sean los más fuertes de la competición doméstica. En octavos de final, el tercer clasificado de la Liga, el Sevilla, será el rival. En caso de acceder a cuartos de final, el oponente saldrá del duelo entre Valencia y Deportivo, cuarto y quinto respectivamente en Liga. En octavos de final la ida se disputará en el Camp Nou, mientras que en unos hipotéticos cuartos de final el bloque de Pep Guardiola disfrutaría del factor campo.

Más sencillas son sobre el papel las semifinales. En ellas, el Barça, que no gozaría del factor campo a favor (salvo que el rival sea el Rayo) se mediría a quien haya superado la criba de los duelos Málaga-Getafe y Rayo-Mallorca.

La noticia positiva del sorteo para el Barça, sin embargo, también existe. Si supera octavos de final y cuartos de final, habrá dejado en el camino, a excepción del Atlético de Madrid, a los rivales más poderosos y con más opciones de desbancarle. Aunque si algo nos enseña el fútbol es que ningún rival es fácil de eliminar.

Así pues, quedémonos con el aspecto positivo; el camino hacia la final será empedrado, pero lo más duro está al principio.

Bojan fue uno de los héroes de la pasada edición (Foto, bojansite.com)