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lunes, 4 de octubre de 2010

Ansiedad y desatino

Dos 'malos' resultados, dos empates ante equipos inferiores han hecho sonar de nuevo todas las alarmas. La plantilla es corta, el Barça carece de gol, no hay alternativas de garantías, la cantera no es suficiente. Afirmaciones injustas en muchos casos, redundantes en otros.

En primer lugar, es injusto realizar un juicio sumario al Barça por los partidos de Kazan y del Camp Nou ante el Mallorca. Ante los rusos, encerrados atrás, el equipo de Pep Guardiola generó seis grandes ocasiones de gol y solo dos errores defensivos, que pagó muy caros. Creo, sinceramente, que el Barça hizo un buen partido. No espectacular, pero sí bueno. Contra los bermellones el resultado al descanso podría haber sido 4-1 y no estaríamos hablando hoy de estas cosas. La segunda parte fue peor, por el cansancio físico y las urgencias, pero los 35 primeros minutos fueron sensacionales... y nadie nos acordamos hasta el gol de N'Sue de Xavi, Busquets, Puyol ni Villa.

El único mal que le veo al Barça es la falta de acierto ante el marco rival. Que la plantilla es corta ya se sabía y que los suplentes suponen un descenso cualitativo con respecto a los 'teóricos' titulares es lógico. Que el nivel físico no es óptimo se conocía, entre otras cosas porque el Barça está prácticamente en pretemporada aún. Los campeones del mundo comenzaron a entrenar el 15 de agosto, Mascherano llegó el 1 de septiembre y el equipo apenas ha trabajado en conjunto. En estos momentos, mes y medio después de comenzar a entrenar, es cuando se debe mejorar en táctica y dinámica de juego. Durante el periodo de 'carga de trabajo', cosas del Mundial y de las merecidas vacaciones, el Barça ha tenido que afrontar diez partidos oficiales y todos sabíamos que el primer mes iba a ser muy duro. Es un precio a pagar (el mayor peligro, comenté en alguna ocasión, eran las lesiones y así se está demostrando) para estar, creo que desde finales del mes de noviembre, a tope.

Por tanto, lo realmente preocupante es la falta de gol. Leo Messi presenta buenos números pese a haberse perdido dos partidos de Liga y haber jugado a medio gas en Kazan y el domingo, David Villa acusa el proceso de adaptación. Sin lugar a dudas, ambos mejorarán sus datos en pocas semanas. Tampoco se puede criticar la aportación de la segunda línea (Xavi, Iniesta, Keita, Busquets) y la tercera (Piqué, Alves) porque todos ellos ya han 'mojado'. Sin lugar a dudas, la diferencia se centra en que jugadores como Pedro o Bojan no están viendo puerta.

A Bojan le puede la ansiedad, a Pedro, el desatino. El delantero de Linyola juega cada año mejor al fútbol. Sus movimientos son más inteligentes, su aportación al equipo, buena y se está adaptando bien a la posición de falso extremo zurdo, pero está empequeñeciendo su figura por la falta de gol. Tener el '9' a la espalda, ser el mayor goleador de la historia del club en sus categorías inferiores le generan un estado de insatisfacción con el trabajo realizado que le ciegan de cara a la meta contraria. Debe despreocuparse porque no es el único culpable de los malos resultados y seguir trabajando igual porque, sin lugar a dudas, los goles llegarán. Ya pasó la temporada pasada.

En cuanto a Pedro, el desatino es su condena. La temporada pasada parecía tocado con una varita y todo lo que tocaba iba dentro. Ahora, por el momento, no lo consigue. Juega bien, combina a las mil maravillas (su tacón en el gol de Messi, espectacular) pero no marca y parece que aporta menos. El gol llegará, como fruta madura, para ambos. Y también para Messi, Villa y demás.

Tanto uno como otro estrellaron un balón en el palo; Pedro en Rusia, Bojan ante el Mallorca. Si hubieran acertado, tendríamos dos puntos más en Liga y en Champions y nadie hablaría de falta de adpatación de Mascherano (ayer estuvo bien), de que la plantilla es corta y de que las alternativas son poco fiables. Estamos en octubre y parece que deseamos cortar cabezas. Por supuesto, sería mejor no haber cedido puntos, pero en la temporada 2005/06, no hay que olvidarlo, llegamos a la jornada siete con diez puntos. Y en la del Triplete perdimos ya cinco puntos en las dos primeras jornadas.

Jugando como ayer, pocos puntos más se escaparán. Solo falta acabar con la ansiedad (también aplicable a Villa) y con el desatino (Messi).

Bojan dispara al palo (Foto, AFP/elmundo.es)

martes, 28 de septiembre de 2010

Ganar en Kazan, cuestión de orgullo

Sería un duelo más, pero el duelo de Kazan es algo más que un partido para el Barça. Ganar a los rusos es casi una cuestión de orgullo por muchas razones, pero, principalmente, para sacarnos la espinita de los resultados de la temporada pasada ante el Rubin.

El partido de Kazan es, en primer lugar, una nueva oportunidad de demostrar la valía del grupo aún en ausencia de Leo Messi. Demostrado en la Liga que se puede dar un buen nivel sin el mejor jugador del mundo (no ante el Sporting, pero la exhibición de San Mamés habla por sí sola), vencer en Rusia sin Leo sería demostrar nuevamente que se puede dar la talla a nivel europeo (aunque no al más alto nivel, todo sea dicho). Pese a que Messi es importante, casi impresindible, el Barça está capacitado para ganar en el 90% de escenarios, sufriendo mucho más, pero sin su estrella. Y, aunque nuestro grupo sea para algunos de 'Europa Liga' (ser cabeza de serie tiene estar ventajas), ganar en Europa a domicilio nunca es sencillo.

Pero, por otro lado, y casi siendo la razón más importante, hay que intentar traer los tres puntos de Rusia para acallar algunas de las pocas voces sensatas que quedan críticas hacia el Barça. Los rusos, de los que hace un año casi nos reíamos, nos ganaron en el Camp Nou y no hicieron lo propio en Rusia porque bajo palos había un señor llamado Víctor y apellidado Valdés. El Rubin Kazan generó una de las pocas manchas que hay en el expediente del barça desde que Guardiola está en el banquillo y, por eso, ganar es una cuestión de orgullo.

Eso sí, tampoco hay que permitir que se convierta en una obsesión. Lo más importante es clasificarse como líder de grupo y seguir progresando en el juego, más que ganar por cualquier medio. Pero, personalmente, tengo la sensación de que ganar en Kazan, tal y como sucedió con la victoria en el Vicente Calderón, supondría un golpe de moral muy positivo para el grupo... y volver a pinchar podría generar algunas dudas.

El Rubin Kazan dio el golpe el pasado otoño en el Camp Nou.

martes, 18 de mayo de 2010

Barça in the mirror


He defendido durante la temporada, en numerosas ocasiones, que el Barça de la actual temporada, aunque no lograra los mismos resultados, era mejor que el del Triplete. Cuesta mantenerlo, pero yo me mantengo firme: este Barça ha logrado menos títulos pero es mejor que el que maravilló hace doce meses a todo el mundo. El problema es el espejo en el que se mira.

Los datos siempre son fríos, pero en el fondo deben ser muy tenidos en cuenta. En toda la temporada, con 59 partidos oficiales disputados, el Barça ha perdido solo 4 encuentros y empatado 10, sumando por lo tanto la friolera de 45 victorias. Un porcentaje altísimo, que contrasta con las 7 derrotas y 12 empates de la campaña precedente, en la que el equipo disputó 62 duelos. También es cierto que la circunstancia de que el campeonato doméstico se resolviera a falta de cuatro jornadas resultó decisivo en este sentido. El mayor problema este año es que dos de las derrotas han salido muy caras. Ante el Sevilla se encajaron dos goles en campo propio (1-2) y ante el Inter se perdió por un margen de dos tantos (3-1) que resultó imposible de remontar.

En la Champions League había varias cribas difíciles de superar, sin hablar de arbitrajes. Es bien sabido que la UEFA no es amiga de que los equipos repitan título, que captan mayor atención nuevos finalistas. Lo sufrió el año pasado el Chelsea, nos ha tocado a nosotros ahora). Desde la década de los 80 ningún equipo repite título y el Barça se ha quedado a las puertas de la final del Bernabéu. El bloque de Pep Guardiola llegó al lugar en el que tiene que estar, allí donde cuentas con opciones de ser campeón. La exigencia debe ser alcanzar las semifinales o, como mínimo, los cuartos, y ese objetivo se cumplió, por lo que, aunque decepcionados, no se puede hablar, en ningún caso, de fracaso.

En la Copa del Rey el balance no es tan positivo. No se superaron los octavos de final y eso no es perdonable, aunque hay que tener también en cuenta que se cayó por valor doble de los goles ante uno de los finalistas y completando en Sevilla una actuación memorable.

Pero además de esto, no se debe olvidar que los datos en la Liga han mejorado de manera sustancial. Esta temporada se han sumado 99 puntos por los 87 de la pasada y aunque se han conseguido 7 goles menos, se han encajado 11 menos también, por lo que el goal-average es mayor. Teniendo en cuenta que los rivales esta temporada te conocen más, es un dato muy a tener en cuenta.

Otro factor decisivo ha sido el rendimiento de los jugadores. De un año a otro, casi ninguno ha mejorado. Tan solo Valdés, Messi y Puyol han mostrado una mejora cara esta temporada y solo Xavi y Piqué se ha mantenido a su máximo nivel. Ha habido grandes decepciones como Henry, Iniesta ha languidecido entre lesión y lesión, Alves ha bajado un peldaño el rendimiento. Ibrahimovic, sin estar mal, no ha alcanzado las cifras de Eto'o y Chygrinskiy no ha mejorado a Cáceres. Las sorpresas gratas han sido futbolistas con los que no se contaba en los pronósticos, como Pedro o Milito. También hay que reseñar que la plantilla de esta temporada ha resultado ser más corta y que la enorme saturación de partidos (en las últimas tres campañas se han disputado casi 200 partidos oficiales de club) han acrecentado los problemas de lesiones. Y a pesar de ello, el Barça se ha mantenido firme y ha dado la cara en todo momento. Hasta el final.

No debemos olvidar, tampoco, que entre equipos del máximo nivel los enfrentamientos múltiples no son buenos. Lo anormal es ganar cuatro partidos seguidos al Real Madrid. Lo normal es que, jugando cuatro veces en una misma temporada contra Inter de Milán (dos victorias, un empate y una única derrota) y Sevilla (tres victorias y una derrota) pierdas al menos un partido. Exactamente eso ha sucedido y, como ya reseñaba con anterioridad, se ha pagado caro. Carísimo.

Otro de los factores que ha potenciado la pérdida de la Liga de Campeones ha sido el Real Madrid. El hecho de que los blancos hayan alcanzado una cifra record de puntos ha impedido dar más descanso y rotación a la plantilla, por lo que el cansancio ha sido mayor. Se notó, de hecho, que en la ida de semifinales las piernas de los jugadores clave del Barça no estaban frescas, sino pesadas. Messi y Xavi no estuvieron bien en el Giuseppe Meazza y eso pesa mucho, porque son los dos mejores futbolistas del mundo en su puesto.

Con todo y con esto, se ha ganado la Liga con 99 puntos y se ha estado a un gol de la final de la Champions. El balance es buenísimo y me reafirmo; a pesar de todas las circunstancias, este Barça ha mantenido o superado el nivel de fiabilidad de la anterior campaña, aunque no el de resultados. Este Barça es mejor, más sólido, más fuerte, que su antecesor. ha dejado partidos para el recuerdo como la segunda parte en el Sánchez Pizjuán, la exhibición en el Emirates Stadium o el triunfo en el Santiago Bernabéu. ¿Qué le ha faltado? La dosis de suerte necesaria en las competiciones del KO.

Hace un año, Pinto le detuvo un penalti a Martí e Iniesta marcó en el último minuto en Stamford Bridge. Esta temporada, por contra, Negredo no falló su pena máxima en el Camp Nou y el tanto de Bojan en el minuto 92 ante el Inter fue anulado. Queda muy frívolo, pero la única diferencia entre una Liga y un Triplete es la suerte de cara en el momento oportuno. Suerte que, por ejemplo, sí se tuvo en el Mundialito con el tanto de Pedro en el minuto 89.

¿O acaso no están a un paso del Triplete el Bayern, que eliminó a la Fiorentina gracias a un gol en flagrante fuera de juego, y el Inter, que se vio beneficiado por al arbitraje ante Chelsea y Barça?

El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

viernes, 30 de abril de 2010

El partido más importante


Bojan, abatido el miércoles (Foto, RTRPIX)

La decepción es mucha. Es altísima. No porque no se diera la cara o porque se haya hecho una mala competición, sino porque se ha dejado escapar una oportunidad histórica. La final en el Santiago Bernabéu era un sueño y un gran reto para el mejor equipo (o al menos Barça) de la historia, pero no estar en Madrid no es ningún fracaso.

Ahora no queda más remedio que olvidar la Champions y centrarse en la Liga. Hay muchas conclusiones que sacar y causas que analizar, pero no es el mmento. Queda un título en juego, que está cerca pero lejos a la vez y caer en análisis exhaustivos en estos momentos no haría más que ponerlo también en serio peligro. No es momento de fichajes, tampoco.

Entre otras cosas, porque enfrente está el que, ahora mismo, es el gran partido de la temporada. Mucho de lo que finalmente suceda se va a determinar este fin de semana, cuando se verá cómo asimila y cómo responde el equipo de Pep Guardiola a la eliminación ante el Inter de Milán.

Sinceramente, no creo que, aunque el Villarreal se nos da históricamente mal, sea el de este sábado un partido, sobre el papel al que temer. El Barça está capacitado para ganar con solvencia en El Madrigal. Entre otras cosas, porque los castellonenses no son un equipo especialmente aguerrido y que sin balón sufre mucho. Pero las condiciones son tan especiales que me atrevo a vaticinar que este el duelo definitivo para la suerte del Barça en la Liga. Si gana, no se le escapará el título. Si pincha, caerá en barrena y, posiblemente, no vuelva a ganar un partido más. El bloque de Juan Carlos Garrido saldrá, seguramente, a aprovechar el golpe moral que sufrió el Barça el miércoles y tratar de amilanarle. Los jugadores culés deben ser fuertes no tanto física como mentalmente.

Hasta hace cuatro días el partido más importante de la temporada era el del Inter de Milán. Ha pasado y se ha perdido (o, mejor dicho, se ha ganado pero de manera insuficiente), por lo que tenemos ante nuestras narices el nuevo partido del año. Sinceramente, no me parecería injusto que el Real Madrid ganara la Liga, pero sí injusto que la gran temporada que está completando el Barça se cerrase sin títulos. Hay que sacar fuerza de flaqueza y, como dijo Pep, "hemos de levantarnos". De su capacidad motivadora sobre el grupo dependerá buena parte de lo que suceda a partir de ahora.

¡VISCA BARÇA!

lunes, 19 de abril de 2010

Nada ha cambiado

El Barça no pudo ganar el sábado en Cornellá, pero no creo que el asunto tenga tanta importancia como para que algunos ya vean otra vez al Real Madrid como favorito. Está claro que los blancos tiene más opciones de título ahora que el viernes, pero es el Barça quien mantiene la sartén por el mango, sigue liderando la Liga y los blancos quienes, aún ganando todo, no son campeones matemáticamente. La única diferencia es que el bloque de Pep Guardiola ha gastado el margen de error que poseía.

El triunfo en el Santiago Bernabéu condeció a los azulgrana dos ventajas sobre el máximo rival, obviando la diferencia de puntos. La primera era el 'derecho' de sufrir un pinchazo en la recta final de Liga y, aún así, seguir en el liderato. La segunda, la sensación de que a la hora de la verdad, el Barça no ha fallado.

El margen de error, como es público y notorio, se gastó el sábado con el empate sin goles (es el mejor resultado posible, ya que el equipo no tiró ni una vez a puerta). Lo malo no es haber perdido dos puntos, porque el Barça sigue dependiendo de sí mismo pese a que tenga un calendario, en teoría, más complicado. Lo malo fue que esa cierta ventaja se esfumó en solo dos jornadas, cuando quedan cinco por delante. Pero no se debe olvidar que sí, el Barça puede volver a pinchar... pero el Real Madrid también.

En cuanto a la sensación de que el Barça da la cara a la hora de la verdad, sigue intacto. Porque el sábado, le pese a quien le pese, dio la cara. Era un partido complicado, de una gran exigencia física por el juego al límite del reglamento utilizado por los pericos y los azulgrana salieron vivos. Casi un empate, en la actual circunstancia, es lo mismo que una derrota, pero la sensación no es la misma. Un empate a cero sin tirar a puerta te deja cierto regusto satisfactorio porque, cuando no puedes ganar, tienes una solidez tan grande que no pierdes. Valdés volvió a ser decisivo y Piqué dio un recital. Y, no lo olvidemos, el Barça jugó mejor en los últimos 30 minutos, cuando ya estaba con diez, lo que demuestra que el bloque se encuentra en buenas condiciones físicas pese a haber jugado ya 52 encuentros oficiales.

¿Cuándo ha fallado el Barça de Pep Guardiola en dos temporadas en una gran cita? La campaña pasada no lo hizo ni en Copa, ni en la Liga (Bernabéu, Sánchez Pizjuán) ni en la Champions (Stamford Bridge, Olímpico de Roma). Esta, de momento, tampoco. Ni en las Supercopas, ni en el Mundial ni en la Champions (partido ante el Inter en la fase de grupos, eliminatoria ante el Arsenal) ni en la Liga (Santiago Bernabéu). Quizás, en cierta medida, falló en la Copa, pero hay que recordar que ante el Sevilla se cayó por el valor doble de los goles en campo contrario.

Esto puede cambiar mañana mismo, pero el gran crédito que el equipo de Guardiola mantiene no es ni su buen juego, ni su punto de ventaja, ni sus números; es su fiabilidad en los días de mayor exigencia. Y a lunes 19 de abril, esto no ha cambiado.

Ibrahimovic volvió a jugar en Cornellá (Foto, EFE/terra.es)

lunes, 15 de marzo de 2010

La hora de la verdad

Llega para el Barça la hora de la verdad. Quedan doce jornadas de Liga para disputarse el título con el Real Madrid y el miércoles disputa la primera de las finales de la Champions. No cabe margen para el error a partir de ahora y parece que, en principio, el equipo llega en buenas condiciones.

Ante el tramo decisivo de la temporada, con los dos grandes títulos en juego, la gran estrella culé, Leo Messi, llega en plenitud. Salvó la victoria ante el Málaga tras una gran combinación entre Xavi y Alves; sumó un punto en Almería con una actuación antológica y doblegó la resistencia del Valencia con un hat trick en el que combinó potencia, fuerza, conducción del balón, habilidad y desmarque. Del manual del buend elantero solo le faltó oportunismo, aunque la dosis correspondientes la administró en el Juegos del Mediterráneo hace ocho días. Y, lo más importante, su motivación es máxima, aunque no lo diga en la prensa está decidido a hacer historia.

También parece (toquemos madera) que Thierry Henry resucitó anoche. Saliendo del banquillo revolucionó al equipo, jugó a las mil maravillas como referencia ofensiva y habilitó a Messi con dos geniales pases en dos tantos. En su contra, sin embargo, tenemos que el francés necesita más que 45 minutos para ganarse de nuevo la confianza culé. El miércoles ante el Stuttgart debería volver a mostrar su recuperación, de lo contrario su actuación de ayer pasará a ser un simple espejismo. El segundo punto en contra es que, con el regreso de Ibrahimovic, Henry volverá a la banda izquierda y esta temporada Titi solo ha estado bien los días que actuado en el centro; ante el Inter y ante el Valencia.

A Zlatan, considero, el fin de semana de descanso y de reflexión le habrán sentado bien. Aunque su roja fue injusta debe controlar sus impulsos, porque le pueden llevar a perderse partidos importantes. Y debe ser consciente de que no siempre es necesario hacer la jugada bonita, sino la efectiva, como hizo ayer Henry. Si se emntaliza, volverá a mostrar su mejor versión.

A esto sobre los tres jugadores más importantes del ataque debemos sumar que Keita vuelve, que Abidal lo hará en breve y que la zaga sigue siendo sólida. El centro del campo, pese al ligero bajón de Iniesta y Xavi, funciona a las mil maravillas y Valdés es sin lugar a dudas el mejor portero del campeonato, ya que atraviesa el mejor momento de su carrera deportiva. Ayer el 3-0 se explica por dos intervenciones suyas, una con 0-0 y otra con 1-0, fundamentales.

Ante la hora de la verdad el Barça llega preparado. Puede hacer las cosas mal, pero no pecará de pasotismo o desmotivación, y tiene el varapalo del Real Madrid ante el Olympique de Lyon como ejemplo de que nada se consigue sin esfuerzo. Adelante.

Pese a los tres goles de Messi, Valdés fue el hombre más determinante ayer (Foto, AP/elmundo.es)

martes, 19 de enero de 2010

Cambio de rutina


Pep Guardiola, que nunca dice una palabra sin analizar sus posibles consecuencias, dijo tras la eliminación copera que sentía que le había fallado a la plantilla. Era, en mi opinión, una más de sus fórmulas para quitar presión a los jugadores. Y antes del duelo ante el Sevilla en Liga, en el que el Barça amplió hasta los cinco su ventaja sobre el segundo clasificado, que lo peor de haber sido eliminados es que, a partir de ahora, los martes, miércoles y jueves se hablará de altas, bajas y trueques en los medios de comunicación.

Parece tontería, pero el descanso del que ahora gozarán los futbolistas de la primera plantilla exigirá un replanteamiento serio de la planificación y de la forma de encarar las semanas. Hasta ahora, desde que Guardiola accedió al cargo y como consecuencia de la saturación casi inhumana de partidos propia de luchar por (y ganar) todos los títulos, el equipo apenas había tenido semanas de relax. La competición había tapado todo, había sido el hilo a seguir.

Ahora el Barça afronta, hasta que regrese la Champions League, seis semanas diferentes. El cambio de rutina es brutal. La plantilla pasa de entrenamiento previo-partido-entrenamiento de recuperación-puesta a punto-entrenamiento previo... a entrenamiento previo-partido-entrenamiento de recuperación-cinco días de trabajo-entrenamiento previo. Pep y los jugadores habían asumido la rutina con normalidad, apenas había tiempo para pensar en nada más, los jugadores estaban con la mente ocupada continuamente y no había lugar a la distracción. Salías de un partido y el siguiente, tan importante o más, estaba ya encima. ¿Serán capaces de asumirlo?

El descanso (merecido y necesario) que tendrá la plantilla estas semanas de enero y febrero es un arma de doble filo. Guardiola y sus ayudantes tendrán que trabajar duro para mantener la intensidad competitiva conseguida pese a tener cinco días de distracción, peligrosa en el mundo del fútbol y la vida de los futbolistas. Y los jugadores deberán colaborar para que el cambio de rutina no sea, a pesar de lo hablado, una dura losa.

La plantilla azulgrana debe mantener la necesaria concentración (Foto EFE, elmundo.es)

lunes, 21 de diciembre de 2009

Legendario


Puyol alza el título (Foto, AFP, publicada en elmundo.es)

"El futuro será negro". Estas palabras de Pep Guardiola en la víspera de la final del Mundial de Clubes sorprendieron a propios y extraños. Argumentaba el técnico del mejor equipo de la historia que lo conseguido era tanto e insuperable que el listón está altísimo, por lo que jamás se podrá superar, y posiblemente también igualar, lo conseguido en 2009.

Y eso que aún faltaba la guinda del pastel, el Mundialito. Un torneo secundario que, cualquier otra temporada, nadie hubiera antepuesto a Liga o Champions League pero que en esta ocasión los culés manteníamos entre ceja y ceja por dos motivos; el primero es que solo faltaba ese galardón en las vitrinas del Museu. El segundo, que aunque nos cueste reconocerlo, sabíamos que jamás volveríamos a tener la oportunidad de completar un año perfecto.

Por eso, los ánimos estaban alicaidos entre los culés hasta que en el minuto 88 Pedro agigantó su leyenda con el cabezazo que forzaba la prórroga. Todos los culés nos sentimos en ese momento campeones, éramos conscientes de que durante los 30 minutos de tiempo añadido íbamos a gozar de la oportunidad para sentenciar. El único riesgo era que no entrara y llegáramos a los penaltis, pero sabíamos que Estudiantes no iba a adelantarse de nuevo.

Cuando en el minuto 110 Alves centró al corazón del área, supimos que el momento había llegado. Solo era cuestión de que quien entrara al remate afinara. Si era Ibrahimovic, como hizo en el último clásico. Si era Pedro, con su 'varita mágica'. Si era Jeffren, porque estaba siendo el jugador de la final, aunque los premios se los lleven otros. Pero fue Messi, el mejor jugador del planeta. En vez de meter la cabeza o estirar la pierna metió el pecho, según él "para asegurar el remate". La confianza de todo el equipo en él es tal que en algunas repeticiones se ve como Jeffren tiene los brazos alzados antes de que 'La Pulga' contacte.

El Barça había cerrado el año perfecto con un tanto de su rutilante estrella. Carles Puyol alzó al cielo de Abu Dabi el título de campeones del mundo y el Barça de Pep Guardiola versión 2009 pasó de histórico a legendario. Nadie jamás podrá superar lo que ha conseguido. Igualarlo se antoja prácticamente imposible. El Olimpo del deporte ya tiene un lugar para los héroes. Enhorabuena y gracias a todos:

Valdés, Pinto, Jorquera; Alves, Cáceres, Puyol, Piqué, Márquez, Chygrynskiy, Abidal, Milito, Sylvinho, Maxwell; Touré, Busquets, Keita, Xavi, Iniesta, Gudjohnsen; Pedro, Bojan, Hleb, Henry, Eto'o, Ibrahimovic, Jeffren y Messi.

¿El futuro? El equipo trabajará para que sea como mucho gris.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Víctor falla, el equipo gana

El Barça cerró ayer su participación en la primera fase de la Champions League cumpliendo con su objetivo: ganó en un campo complicado y de esta manera se aseguró el liderato de su grupo, lo que le permitirá ser cabeza de serie en octavos y, en teoría, disfrutar de un cruce más asequible. Posiblemente el equipo de Pep Guardiola no hubiera forzado en busca del triunfo, puesto que con un empate, al estar ganando el Inter al Rubin Kazan, le servía y también al Dinamo de Kiev, pero los ucranianos cometieron un terrible eror de cálculo. En realidad, dos. El primero fue no buscar ni tan siquiera la contra, obligando al Barça a estar más centrado en la posesión que en la búsqueda del marco de Shovkovskiy. El segundo, repartir patadas a diestro y siniestro; Leo Messi se enfadó y el Dinamo lo pagó caro.

El encuentro fue complicado y, como se presumía, fue mucho más que un trámite. Los ucranianos se adelantaron pronto en el marcador y el Barça tuvo que cambiar su guión. Lo hizo con inteligencia, se adueñó del balón para marcar el tempo y buscar las oportunidades. Siempre es mejor que te metan un gol en el minuto 1 que en el 90 porque tienes tiempo para enmendar la plana; el día del Rubin Kazan no fue posible, ayer, posiblemente porque el Dinamo de Kiev es peor equipo que los rusos, no.

De esta manera, con tranquilidad, el balón en los pies y con movimientos solidarios; Abidal encontró a Xavi con un soberbio centro tras una triangulación en boca de gol y Messi, algo gris, se sacó un magistral lanzamiento de falta (en el que quizás Shovkovskiy falló algo) para sentenciar. Una nueva lección de que este Barça es menos vistoso, pero más equipo que el del triplete.

Más allá de las múltiples lecturas que deja el partido, como la superioridad física y técnica de Ibrahimovic sobre las zagas o el asentamiento de Busquets (con lección añadida para Touré, el puesto se gana en el campo, no en sala de prensa) en el once titular, hay un aspecto muy positivo que no se debe pasar por alto. Por primera vez en mucho tiempo cuando Víctor Valdés falla el equipo le saca la cara.

Durante los años de vacas flacas, e incluso durante la temporada del triplete, cuando Víctor cometía alguno de sus tres errores clamorosos de cada temporada (también tiene derecho a no estar siempre bien, aunque nos moleste) el resto de sus compañeros era incapaz de dar la vuelta a la situación. Por ejemplo, la temporada pasada Víctor regaló un tanto a De la Peña en el derbi y el equipo fue incapaz de dejarlo en una anécdota. O hace tres temporadas, cuando Valdés se zampó el cabezazo de Bellamy, el equipo se hundió y no mostró reacción ninguna. Incluso el año del doblete con Rijkaard, los errores del meta de L'Hospitalet ante Valencia y Osasuna acabaron en derrotas.

Esta temporada, por fortuna, parece que las cosas han cambiado. El sábado calculó mal ante Adrián y encajó un gol absurdo en Riazor, pero el equipo, con paciencia, se aseguró el triunfo en la segunda mitad. Ayer, fruto del ligero toque de Milevskiy y de la humedad ambiental, el esférico se le resbaló después de blocarlo (una cosa no quita la otra, Valdés la cagó, pero la suerte no le ayudó en nada), el equipo supo remontar y dejar el error en anécdota. Y, por supuesto, Víctor, como siempre ha demostrado por carácter, no se vio afectado por el error y jugó como acostumbra; blocó los balones aéreos en vez de despejar y buscó las salida del balón con los pies.

Sin duda, una muestra más de la fortaleza de este equipo. Repito, llegarán más o menos éxitos, pero este equipo, a día de hoy, es más completo (aunque más limitado de efectivos) que el de la temporada pasada.

Momento en el que el balón se le escapa a Valdés (Foto, EFE, publicada en elmundo.es)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Efectivamente, Pep

"Tengo que pensar que podemos ganar al Inter sin Ibra ni Leo", había asegurado Pep Guardiola en la previa del duelo ante el campeón italiano. Aunque de vez en cuando el técnico catalán da estos mensajes que anuncian su alineación no somos capaces de entenderlos porque nadie en su sano juicio, salvo él, no hubiera arriesgado al menos a uno de sus puntales en el hasta ahora partido más importante de la temporada. Guardiola, valiente como nadie, lo hizo y la jugada le salió perfecta.

Recuperado Abidal de su gripe A, la zaga volvió a ser la habitual y el centro del campo, uno de los posibles, con Sergio Busquets haciendo las veces de Touré. En ataque un falto de ritmo pero entregado a la causa Henry actuó como referencia, Pedro se alineó en la izquierda para evitar en la medida de lo posible las incorporaciones de Maicon e Iniesta se asoció a Xavi para dejar libre el carril diestro al inconmensurable Dani Alves.

Había ambiente de final y el público azulgrana, generalmente gélido, actuó en consecuencia. Apretó desde el primer minuto y, aunque aplaudió a rabiar a Eto'o como ex-culé, lo abucheó en cuento hizo acto de presencia como rival. El equipo ayudó a contagiar a la grada y desde el primer minuto el bloque metió la sexta velocidad, jugando con rapidez, presión y garra, siendo dominador absoluto de la pelota. Cuando el Inter tenía la posibilidad de robar el esférico lo perdía de inmediato, acuciado por el posicionamiento perfecto sobre el césped. Busquets era el escudero perfecto; Xavi, Keita e Iniesta generaban superioridad sobre Cambiasso, Motta y Zanetti. El equipo bailaba al ritmo del mejor Xavi.

El balón rotaba con velocidad pero a la vez paciencia. Se buscaban los espacios y, tras el tanto de Piqué en una jugada de estrategia, Pedro logró el segundo en una combinación de museo; Iniesta toca en corto para Xavi y el mejor centrocampista del mundo, en un solo toque, abre a la penetración de Alves con las condiciones perfectas de velocidad, potencia, colocación y precisión. El lateral brasileño vio la entrada del canario en el segundo palo y Pedro alojó en la red el 2-0. En menos de media hora el Barça había acallado los rumores, mostró su mejor versión y, favorecido por el empate entre Rubin Kazan y Dinamo de Kiev, se colocó líder del grupo, además de opositar a máximo favorito de la competición.

En la segunda parte, aunque el Barça redujo sus revoluciones, controló el balón, frenó los intentos de ataque interistas y pudo incluso ampliar su renta. Mourinho, barrido tácticamente por Pep, no encontró alternativa y Eto'o y Milito se vieron obligados a bajar al centro del campo para tiocar balón.

Los grandes protagonistas de la previa habían sido Eto'o, Ibrahimovic y Messi. El camerunés no pudo hacer nada en un equipo superado. Los estiletes azulgrana ni tan siquiera calentaron. Efectivamente, Pep; se podía ganar al Inter sin ellos.

Pedro, Piqué y Alves celebran el 2-0 (Foto, EFE, publicada en elpais.com)

martes, 24 de noviembre de 2009

Una final sin Leo

El Barça afronta esta noche su primera final de la temporada (si exceptuamos la de la Supercopa de Europa). Se mide al Inter de Milán en el Camp Nou con la necesidad imperiosa de vencer para mantener sus opciones de entrar en octavos de final de la Champions. Lo hará, posiblemente, sin Leo Messi.

La derrota ante el Rubin Kazan no dejó de ser un accidente, pero en una competición como la europea, sin apenas margen para el error, pesa en exceso. El punto cosechado en Rusia se puede valorar como bueno y, por supuesto, también el logrado en Milán, pero insuficiente tras haber caído en el Camp Nou. En estas circunstancias, el Barça se encuentra en estos momentos en el grupo de la muerte, donde a falta de solo dos jornadas nadie está eliminado ni nadie clasificado y todos dependen de sí mismos para estar en octavos.

Por ello, esta noche es mejor salir a ganar, como cada partido, olvidando lo que haya sucedido a las 18.30 entre Rubin y Dinamo de Kiev. El cuadro de Pep Guardiola necesita cuatro puntos y eso es lo único que importa.

Para hacer frente a uno de los grandes aspirantes al título el Barça deberá hacer un gran esfuerzo. Y más cuando presenta varias bajas y algunas dudas considerables. Abidal y Touré, dos fijos, no serán de la partida y Messi e Ibrahimovic llegarán justitos. Las ausencias seguras dejan el equipo prácticamente sihn recambios; en defensa jugarán Alves, Piqué, Márquez y Puyol y solo Maxwell es una alternativa. En el centro del campo, Busquets, Xavi y Keita apuntan a titulares, sin recambios. Sí hay más opciones en el ataque.

Casi con total seguridad Ibrahimovic saldrá en el equipo titular y mediada la segunda mitad será sustituido a causa de la falta de ritmo. Si es necesario y el riesgo no es elevado, posiblemente entre en su sustitución Messi. En los extremos Pedro repetirá en la derecha e Iniesta jugará de nuevo como falso extremo. Otra opción es que sea Henry, en busca de mayor pegada, quien ocupe la posición y Andrés retorne al centro del campo.

Sin duda la falta de profundidad en la plantilla está causando los primeros estragos, con jugadores cansados y más problemas físicos y musculares que hace doce meses. Ya dijo Pep Guardiola que, pese a todo, se saldría adelante. Esta noche no valen las excusas. Hay que ganar, porque este el partido más importante de la semana.

Mes
si, en San Mamés (Foto: AP, publicada en elmundo.es)

martes, 3 de noviembre de 2009

Prueba de fuego en el hielo

Aunque se vaya a disputar a siete grados bajo cero, el Barça afronta mañana una prueba de fuego. Un tropiezo en el frío Kazan le complicaría enormemente la clasificación para octavos de final, lo que obliga al equipo de Guardiola a obtener los tres puntos.

En este inicio de temporada los resultados del Barça están siendo mejores en Liga, aunque el postrero autogol de Piqué en Pamplona ha aumentado las sospechas de bajón con respecto a la temporada pasada. Sin embargo, el error de Márquez ante Camuñas y la mala fortuna del central catalán al alojar el balón en su portería no pueden ocultar la realidad: el Barça, ante un gran Osasuna, realizó un partido soberbio en el que si no venció fue por únicamente por las circunstancias adversas: la mano no pitada, la expulsión no sancionada, la falta no señalada sobre Busquets en el centro del campo, el error de Márquez y el pie de Piqué. Cinco acciones puntuales, tres de ellas en la misma jugada, que fueron demasiado como para sacar adelante los tres puntos.

Como siempre me gusta, valoro el lado positivo de las cosas. Es un mazazo perder dos puntos en el tiempo de descuento, pero el equipo completó una buena primera mitad, una gran segunda parte y apenas concedió ocasiones. De hecho, el tanto llegó en un 'auto-chut'. También se generaron diversas acciones de gol que solo por fortuna adversa Messi e Ibrahimovic no aprovecharon para sentenciar el encuentro.

Las sensaciones fueron positivas, puesto que el despliegue de Osasuna se parece bastante al que posiblemente se encuentren los azulgrana en Kazan. A esto habrá que añadir el gélido frío, pero el Barça actual, aún lejos de su mejor punto de forma, es capaz de vencer en Rusia. Más que nada, porque la situación se lo exige. El año pasado, a cada situación de adversidad y de necesidad el Barça respondió con grandeza o, como en Stamford Bridge, con la suerte de cara.

Buena ocasión para saber si el Barça es menos competitivo que la temporada pasada.

El Barça no se puede permitir un nuevo tropiezo (Foto, EFE, publicada enfutbolred.com)

miércoles, 21 de octubre de 2009

No nos alarmemos

No sería bueno pensar que no pasa nada, pero tampoco encender las alarmas. El Barça cayó anoche ante el Rubin Kazan, prácticamente se ha obligado a vencer dentro de dos semanas en Rusia y encandena una serie de encuentros desafortunados. Pero también es cierto que el de ayer fue el mejor partido de los últimos cuatro y que la suerte no sonrió al equipo.

El encuentro se torció desde el inicio. Como declaró posteriormente Xavi, era de esos días en los que todo sale mal. A los 30 segundos Iniesta penetró en el área y cayó. No fue penalti, pero si la suerte hubiera estado de lado el defensor no hubiera tocado el balón o incluso Andrés hubiera podido conectar. Solo unos segundos después un mal despeje de Márquez (que fue el mayor 'culpable' de ambos tantos) llegó a pies de Ryazantsev, que lanzó un misil que sorprendió a Valdés y a todo el Camp Nou. Las cosas comenzaban cuesta arriba, algo a lo que no está acostumbrado en los últimos tiempos el equipo de Guardiola.

No hizo una buena primera parte el Barça, que se vio ahogado por el espectacular despliegue físico (sin necesidad de dar patadas) del equipo ruso, pero aún así solo la falta de suerte explica que el chutazo de Alves se saliera por dos centímetros o que la misma distancia evitara que Messi conectara un gran centro de Ibrahimovic. En el descanso el resultado era 0-1, algo injusto para el Barça.

La segunda mitad comenzó mejor. A los dos minutos Xavi conectó con Zlatan y este, tras un control con el pecho, conectó un espectacular derechazo que supuso el 1-1. Quedaban 43 minutos por delante, tiempo de sobra para certificar la remontada. Poco a poco la posesión se hizo insultante, pero el Rubin Kazan mantuvo su dibujo. El Barça, lejos de su mejor estado de forma, tuvo tres buenas ocasiones para adelantarse en el marcador. Un zapatazo de Ibrahimovic en lanzamiento directo y lejano de falta alió lamiendo el poste de Ryzhikov, que ni había olido el balón; una gran triangulación acabó en un disparo potente pero centrado de Pedro y la zaga salvó un pase entre líneas de Messi a Bojan que olía a 2-1. Pero no era el día del Barça.

Justo cuando más achuchaba el equipo de Guardiola y más renunciaba el campeón ruso a la victoria Bojan perdió el balón, Touré no pudo recuperar y Domínguez habilitó a Karadeniz, que superó a Valdés con un gran disparo. La jugada fue una sucesión de despropósitos; Bojan entregó mal, Touré no llegó al corte por poco y Márquez dudó, lo que permitió el contragolpe: debió decidir entre atacar a quien circulaba el balón (dejando en fuera de juego con el goleador) o emparejarse a este, para no permitirle chutar cómodo, pero dudó y reculó con tanta instencia que fue el tercer hombre en el contragolpe.

El gol fue un mazazo, pero aún así, el Barça volvió a rozar el gol. Primero Ibrahimovic (quizás el mejor ayer, metió un gol, dio un larguero, tuvo otra gran ocasión y dio una asistencia de oro) estrelló un chutazo en el travesaño y en el descueno el poste repelió un cabezazo de Touré. la suerte no estaba con el Barcelona ayer y la lesión de Dani Alves lo confirma.

Pero la parte positiva es que el equipo, ante el posiblemente equipo mejor platando que se ha enfrentado de momento el Barça este año, tuvo cinco grandes ocasiones, solo concedió dos ocasiones de gol (lamentablemente acabaron dentro) y, pese al mazazo, tuvo el arrojo suficiente en los minutos finales. Si a esto unimos que Messi y Xavi atraviesan un momento complicado, la integración de Ibrahimovic, aunque rápida, no es total, Iniesta recupera su mejor tono y faltaba Henry; es claro que las opciones de error en Champions se han limitado enormemente, pero hay razones para la esperanza.

Iniesta e Ibrahimovic se lamentan (Foto, AP, publicada en elpais.com)

jueves, 27 de agosto de 2009

Eto'o volverá al Camp Nou

El sorteo de la liguilla de la Champions League ha emparejado al Barça con el Inter de Milán, el Dinamo de Kiev y el Rubin Kazan ruso. El sorteo ha sido benévolo, porque aunque el campeón italiano sea un duro rival en la lucha por la primera plaza, había peores rivales tanto en el bombo tres como en el cuatro.

Lo más complicado de ucranianos y rusos será las altas temperaturas cuando haya que viajar; a Kazán en noviembre y a Kiev en diciembre. El 24 de noviembre, en el partido que posiblemente decida el campeón del grupo F, Samuel Eto'o regresará al Camp Nou (al igual que Motta). Será una buena ocasión para rendirle un homenaje, aunque sin duda el camerunés querrá amargarnos la fiesta. No importa, también Zlatan querrá estropearsela al Inter el 16 de septiembre en San Siro, en la primera jornada.

Comenzar con una victoria a domicilio ante el mayor rival supondría un gran golpe de autoridad, empezar con derrota sería un paso atrás y acabaría con el margen de error. De cualquier manera, parece imprescindible para asegurar la primera posición no dejar escapar ningún punto en casa y ganar en Rusia y Ucrania; posiblemente el Inter se deje algún punto en el camino.

En el resto de grupos, el Girondins podría dar un susto a Bayern o Juve en el A; CSKA, Besiktas y Wolfsburgo tendrán una encarnizada lucha por la segunda plaza tras el ManU en el B; Real Madrid y Milan parten como claros favoritos en el C; complicado para el Atlético en el D; duro para el Liverpool en el E y suerte (mucha) para Sevilla y Arsenal en el G y H.

La suerte está echada. En tres semanas comienza la mejor competición del mundo.

Eto'o, con su nueva camiseta (Foto, AFP, publicada en elpais.es)

lunes, 27 de julio de 2009

Adiós al Barça de París

Con la marcha de Samuel Eto'o se dice casi de manera definitiva adiós al glorioso Barça de Rijkaard. El equipo que logró el doblete en mayo del 2006 con el técnico holandés es ya parte de la historia y tan solo la presencia de Márquez recuerda a aquel bloque que, si hubiera querido, podría haber seguido consechando éxitos. Con Eto'o se cierra una de la más importante páginas de la historia azulgrana.

Con Joan Laporta de presidente el Barça tan solo ha tenido dos entrenadores y todo el mundo coincide en señalar que el equipo ha seguido una línea marcada gracias a su estilo. Sin embargo, la plantilla ha sufrido dos grandes revoluciones. La primera de ellas llegó con el cambio de mandatario y la segunda con la entrada de Pep Guardiola. Pero no quedan apenas rastos de lo anterior.

Cuando Rijkaard se hizo cargo del equipo entraron al club jugadores que hicieron historia, como Ronaldinho, Márquez, Van Brockhorst y Larsson y doce meses después, Eto'o, Deco, Giuly y Belletti.

Echemos la vista atrás y miremos el once que venció en la final de Saint Dennis: Valdés; Oleguer (Belletti), Márquez, Puyol, Gio; Edmilson (Iniesta), Deco, Van Bommel (Larsson); Giuly, Ronaldinho y Eto'o. Tan solo el portero, los centrales e Iniesta siguen. Pero tampoco están Sylvinho, Motta, Gabri, Ezquerro ni Maxi López. En tres años 15 integrantes de la plantilla se han marchado, continuando los referentes de la cantera (Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Messi), Márquez y el que no se va ni con agua hirviendo, Jorquera.

Samuel seguía representando el pasado en un bloque en crecimiento y que había hecho de la igualdad y el trabajo en equipo la clave del éxito. Sin duda el camerunés trabajaba dentro del terreno de juego para el equipo, pero su actitud y personalidad chocaba de frente con la idea futbolística y sociológica de Guardiola; Pep quiere un bloque unido y Eto'o apenas tiene amigos, Pep quiere que el colectivo prime sobre los individual y Eto'o se ciega pensando en el 'Pichichi' y pide no jugar en La Coruña para ir con su selección.

Guardiola se propuso enterrar aquello que llevó a la 'autocomplacencia' al Barça de París y una vez recuperado Márquez, Eto'o, aunque seguía teniendo hambre y se entregaba al máximo en entrenamientos y partidos, representaba lo peor del Barça de Rijkaard.

Belletti celebra el gol de la victoria en la Champions del 2006 (Foto, indirecte.cat)

lunes, 1 de junio de 2009

Acabó el mayo del Barça

A los culés la verdad es que hoy nos entristece mucho mirar el calendario. No porque sea lunes, ni porque se haya acabado la Liga, sino porque es junio y se ha acabado el mes de mayo. Ha concluido mayo del 2009, el mayo del Barça.

La temporada ha sido inovidable y ha habido momentos para la historia desde septiembre. Se comenzó con el 1-6 ante el Sporting en Gijón; se pasó por el 6-1 al Atlético de Madrid; vivimos las goleadas al Málaga (1-4 y 6-0), Valladolid (6-0) y Almería (5-0); el gol 5.000 del Barça en Liga logrado por Messi en Santander; el impresionante hat trick de La Pulga en el Calderón; el penalti parado por Pinto ante el Mallorca en semifinales de la Copa del Rey; las prodigiosas primeras partes ante el Olympique de Lyon y el Bayern de Munich...

Pero, sin duda, casi todo que pasado el tiempo recordaremos será lo acontencido en el mes de mayo. El paseo triunfal comenzó el sábado 2, cuando, tras escuchar las bravatas merengues durante la semana, el Barça endosó el histórico e inovidable 2-6 al Real Madrid en su estadio con, además, goles de Puyol, Piqué y Messi (2), procedentes de la cantera. Sin olvidar al hasta hace siete meses defenestrado Henry. Solo cuatro días después, en Londres, Iniesta nos metía en la final de la Liga de Campeones con un golazo al Chelsea en el tiempo de descuento que recordó a Kaiserlautern. La 'decepción' que supuso el empate ante el Villarreal se compensó con creces el 13 de mayo con el triunfo en la final de Copa del Rey sobre el Athletic. El sábado 16 Iker Casillas nos hacía campeones con su enésimo esperpento en Villarreal. Y, tras diez días en los que la mente no nos permitía pensar en nada que no fuera Roma, el Barça logró su tercera Champions, hizo un histórico triplete y cerró la mejor temporada de historia doblegando al que hasta ese día era el mejor equipo del mundo, el Manchester United con un festival de Xavi e Iniesta y goles de Eto'o y Messi. Y parafinalizar, Víctor Valdés suma su segundo trofeo Zamora, demostradno que es uno de los grandes de la historia del club.

¿Por qué tuviste que acabar, mayo?

Los jugadores del Barça celebran la consecución de la Liga de Campeones (Foto, AFP, publicada en elpais.com)

lunes, 25 de mayo de 2009

Reconstruir la defensa

El Barça está a menos de dos días de poder entrar, con letras de oro, en la historia del fútbol. Su temporada ya quedará para los anales pase lo que pase en Roma, pero un triunfo sobre el Manchester United

certificaría que este equipo es el mejor de todos los tiempos (o al menos de los más modernos).

El equipo de Pep Guardiola llega pleno de moral, sin presión y con mucha hambre de victoria. Saben que están ante un oportunidad única y los once que salten al césped del Olímpico se dejarán la piel desde el minuto 1 al 90 (ó 120). La historia les está reservando un hueco.

Pero para ganar primero hay que hacer frente a las dificultades. Una vez que parece confirmado que Henry e Iniesta estarán a punto (veremos en qué condiciones, todo hay que decirlo) el gran reto de Guardiola es reconstruir la defensa, una línea a la que hasta la fecha no se ha dado el mérito que merece pero que será determinante ante los 'Red Devils'.

Por primera vez, el Barça llega con la zaga en cuadro. La lesión de Márquez ante el Chelsea y las sanciones de Alves (ahora también lesionado) y Abidal obligan al técnico a improvisar y buscar la mejor solución posible ante una de las delanteras de mayor prestigio del mundo.

El Manchester United posee posiblementa la mejor línea de ataque del mundo. Cristiano Ronaldo, Rooney, Berbatov, Tévez y Giggs se encuentran entre los mejores delanteros del planeta, unos por calidad y velocidad, otros por experiencia. Frenarles es prácxticamente imposible, peusto que su versatilidad es tal que les permite entrar por banda o por el centro con igual peligro, poseen un disparo certero y potente, el trabajo defensivo de Rooney es impresionante.

La marcha en pretemporada de Oleguer y la prolongadísima ausencia de Milito por lesión hace que en estos momentos solo queden cuatro defensas disponibles; Puyol, Piqué, Cáceres y Sylvinho. El capitán es fijo debido a las ausencias sobre todo y Piqué también porque se ha erigido en el líder de la defensa en los últimos meses. Por contra, Cáceres no jugará al no haber demostrado en ningún momento su valía y quedan dudas sobre la participación de Sylvinho.

Previsiblemente, Puyol actuará como lateral diestro. Se perderá profundidad en ataque, pero se ganará seguridad defensiva. Piqué ejercerá como central y junto a él estará Touré Yaya, que ya jugó en Londres ante el Chelsea y en la final de Copa en la posición con resultado satisfactorio. También hay que decir que Drogba quedó aislado y era más fácil frenarle y que Toquero no es Rooney.

La gran duda se centra en el lateral zurdo. La opción lógica es Sylvinho, un especialista, pero sus años y la presencia de Cristiano Ronaldo en esa banda le restan opciones. Se baraja el nombre de Keita, que no es defensor, pero tiene una fuerza que le permitiría actuar en la posición, auqnue se perdería su peligrosa llegada desde la frontal.

Sea como sea, la exigencia para Puyol, Piqué, Touré y Keita/Sylvinho va a ser máxima. Enfrente tendrán a la elite mundial. ¿La mejor solución? Jugar como siempre; tener la pelota gracias a Xavi, Iniesta y Messi y presionar con rapidez la contra enemiga para que Berbatov y compañía encaren el menor número posible de veces a Valdés.

Keita podría cubrir la ausencia de Abidal (Foto, sport.es)

lunes, 18 de mayo de 2009

La gran semana del Barça

Ayer se cerró, pese a la derrota, la gran semana del Barça de Pep Guardiola. Aunque hace una semana el tanto de Joseba Llorente sentó a cuerno quemado, quizás fuera importante para evitar relajación en Mestalla. La Liga, además, iba a caer tarde o temprano; tras el 2-6 tenía claro que el Barça sería campeón aun perdiendo todos los puntos en juego.

La euforia que se había vivido tras la goleada en el Bernabéu y el tanto de Iniesta en Stamford Bridge exigía unos días de reposo para afrontar con la mentalidad apropiada la final de Copa. Afortunadamente, así fue. El hambre era mayor y encima ganar la Copa suponía poder seguir soñando con el triplete. Luego vino el duelo ante el Athletic en el que, cualquiera que estuviera en las gradas (yo fui uno de los afrotunados), pudo comprobar varias de las cosas que se intuían: 1) Guardiola iba a premiar a los héroes de la competición (Pinto y Bojan) y estos no iban a defraudar. 2) Con un solo movimiento, Pep es capaz de dar un baño táctico a cualquier estratega que se le ponga por delante; en esta ocasión, Caparrós. 3) Xavi es impresionante, pero es muy triste que haya tenido que recibir un MVP de la Eurocopa para que se le valore en su justa medida; él ya estaba a ese nivel cuando el Barça naufragaba año a año. 4) Messi es de otro mundo. 5) A Eto'o se le funden los plomos cuando llegan los finales de temporada.

Después del título en la competición del ko, que supo a gloria y fue una fiesta del fútbol, llegó el título doméstico. El Real Madrid volvió a demostrar su verdadero nivel y fue apabullado por un equipo flojo, especulativo y de ritmo cansino como el Villarreal. Además, Casillas completó su nefasta temporada regalando el 3-2 a Capdevila. El Barça era campeón sin jugar, lo que permitió reservar a pilares como Valdés, Puyol, Piqué, Touré o Messi pensando en Roma. Y aún así, no ganó en Palma de milagro (y porque Samuel pensó solo en sí mismo).

Ya todas las miradas están puestas en la final de la Champions. Pero no olvidemos que la temporada ya es histórica. Es, posiblemente, el mejor equipo español de la historia. Y una victoria más le convertiría en el mejor del mundo. Sigamos soñando.

Los juagdores mantean a Pep Guardiola en el césped de Mestalla (Foto, elpais.com)

jueves, 7 de mayo de 2009

Justicia injusta


Ya, ya sé que hace más de un día, pero es que las obligaciones laborales son así… no he tenido tiempo de actualizar antes.

Por otro lado, que hayan pasado tantas horas desde el final del partido permite analizar con más detenimiento y cierta objetividad. Y sé que la crónica que voy a hacer del partido va a parecer la de uno del Real Madrid. ¿Por qué? Porque el Barça no mereció el empate, igualó en una jugada aislada, fue salvado por el portero y se vio beneficiado por la actuación del árbitro. Allá va.

Andrés Iniesta permanecerá, desde anoche mismo, en nuestra retina para siempre. José Mari Bakero, por ejemplo, fue un jugador superlativo pero que, rodeado de superestrellas como Stoichkov, Romario, Laudrup o Guardiola, no hubiera dejado de ser un futbolista secundario en nuestra memoria de no mediar el cabezazo en Kaiserlautern. Es cierto que la importancia de Iniesta en el equipo puede ser mayor en cuanto a vistosidad e incluso reconocimiento público, pero al lado de los Messi, Eto’o, Henry, Ronaldinho, Deco... Andrés corría el riesgo de ser el Eusebio (o Amor) del Barça de la era Laporta.

Pero ya no será así nunca más. El golazo de Andrés Iniesta en Stamford Bridge le elevará para siempre al imaginario colectivo azulgrana. Y es justo que así sea. Es un jugadorazo, con unas condiciones envidiables y procedente de la cantera. Quizás no gane nunca un Balón de Oro porque no hace con asiduidad lo que le ha permitido entrar en la historia del Barça; marcar.

Visto desde la perspectiva de la temporada y quizás de la eliminatoria, el equipo de Pep Guardiola es justo finalista de la Liga de Campeones. Visto desde la óptima del duelo de anoche, no. El Chelsea, con un planteamiento rastrero, rácano y más propio de equipos italianos, supo frenar el juego del Barça, le impidió disponer de ocasiones de gol y le creó problemas al ataque. El plan del equipo de Guus Hiddink se vio, además, favorecido por el golazo de Essien.

A partir de entonces algunas cosas fueron como se esperaba. El Barça con el balón y el Chelsea con la cabeza. Lo que no se esperaba es que Valdés fuera la estrella del partido. Sacó con la rodilla un lanzamiento magistral de Drogba, salió con decisión en dos ocasiones a pies del africano, impidiendo su tanto, desbarató con su pie derecho un mano a mano ante el mismo jugador marfileño e impidió con reflejos felinos que un balón de Lampard rebotado en la defensa acabara en las mallas.

¿Qué hacía el Barça mientras tanto? Nada. Buscaba y buscaba pero no encontraba. La ausencia de Henry restaba mordiente. Samuel Eto’o, desaparecido en combate. Messi, asfixiado por el marcaje al hombre de Ashley Cole. Xavi intentaba crear sin acierto. Alves centraba una y otra vez pasado. Cech era un espectador más.

Mientras tanto, el árbitro cobraba protagonismo. Sacó fuera del área un forcejeo de Alves con Malouda que era dentro. Posiblemente no era suficiente para pena máxima, pero si la pita, era dentro. Expulsó a Abidal por un tropiezo de Anelka. Se tragó una mano de libro de Piqué. Tras el gol de Iniesta, por cierto, pudo pitar una mano involuntaria de Eto’o como penalti. Nos la hubiéramos tenido que tragar.

Finalmente el duelo se decidió dos detalles. Hiddink, ante un Barça con diez, retiró a Drogba y metió al campo a Belletti. Un detalle que hace que el tanto de Iniesta sea un justo castigo a su racanería. Y en una jugada del minuto 93 todo cambió. Alves puso al fin un buen centro. Essien cometió su único error al despejar el aire. Messi se asoció con Iniesta. Y Andrés la pegó sin dudarlo. Golazo y a Roma. Justicia injusta.

P.D: ¿No era el Madrid el único que nunca desistía?

Iniesta celebra el gol que vale una final (Foto, AP, publicada en elpais.com)

martes, 5 de mayo de 2009

Olvidar lo inolvidable

Lo malo que tiene hacer, hasta el momento, una campaña que roza la perfección es que apenas te queda margen para la celebración. Aún no estamos recuperados de la histórica goleada del sábado (¿a quién no se le esboza todavía una sonrisa cuando lo recuerda?) y desde ayer mismo estamos obligados a pensar en el Chelsea. Porque aunque ya hemos logrado grandes cosas, todos tenemos la sensación de que lo mejor quizás esté por llegar. Se impone olvidar loinolvidable para no perder otras opciones.

El Barça ya ha hecho una temporada notable. Ha alcanzado la final de Copa, está en semifinales de la Liga de Campeones, a un paso de la final, y en la Liga no parece que se le vaya a escapar el título después del zarpazo del sábado. Ha alcanzado los 100 goles en Liga, teniendo a su alcance el récord de los 107; ha igualado ya, a falta de cuatro jornadas, el récord de puntuación en una competición de veinte equipos (85) y su tridente de ataque (Messi-Eto'o-Henry) es el mejor de la historia con los números en la mano. Así que el siguiente reto es buscar el sobresaliente.

Para ello es necesario amarrar el título de Liga lo antes posible. Podría llegar este fin de semana, porque el golpe moral endosado al Real Madrid le hará mucho daño. Sería conveniente ganar la Copa del Rey al Athletic, certificando así nuestro status de 'Rey de Copas' con el vigésimo quinto título. Con estas premisas estaríamos en el notable alto. El sobresaliente debemos conseguirlo mañana.

Si el Barça llega a la final de Champions (dando por sentado que se gana la Liga), la temporada será un éxito rotundo. De un equipo defenestrado se ha pasado en doce meses a uno que domina con mano de hierro su campeonato y se codea con los ingleses, actual elite europea, en la Liga de Campeones.

La batalla de Londres no será sencilla, pese a todo. Las ausencias de Márquez y Puyol obligan a 'experimentar' en la zaga, mientras que en ataque Henry es duda. Piqué es seguro en el eje de la defensa, y a su lado lo lógico sería que se ubicara Martín Cáceres. Sin embargo, el uruguayo ha demostrado a lo largo de todo el año no estar de momento a la altura de la exigencia del Barça. Por ello, otras alternativas parecen tener más fuerza. Una es Abidal, en cuyo caso Sylvinho sería lateral zurdo. Otra es Touré y la cuarta con que se especula, Sergio Busquets.

En contra de la ubicación de Éric junto a Piqué está la experiencia de la Eurocopa. Allí Abidal fue utilizado por Doménech como central y los resultados distaron mucho de ser solventes. Además, situar a Abidal supondría jugar con dos lateral netamente ofensivos (Alves y Sylvinho), lo que podría crear mucho peligro con las entradas de Malouda y Kalou por banda.

La tercera y seguramente más atractiva es retrasar la posición de Touré Yaya. A favor está su fortaleza, su buena colocación y su salida de balón. No parece que haya impedimentos, peor los hay; significaría variar un centro del campo que está funcionando a la perfección en el último mes (Touré-Xavi-Iniesta) y tampoco sabemos cómo responderá Yaya en un puesto que no es el habitual.

Por último, Busquets podría actuar como central. Es alto, lo que daría tranquilidad para los balones aéreos y parados. La salida de pelota sería también magistral. Pero al igual que sucede con Touré, Sergio no es central. Aunque bueno, tampoco era centrocampista y ahora es internacional...

En ataque las dudas son menos y parece claro que Henry arriesgará. Lo que son las cosas: hace un año la gran mayoría se hubiera alegrado de una posible ausencia de Thierry y ahora vemos su duda como una amenaza. Por cosas como estas es por las que Guardiola ya ha alcanzado el notable para el Barça.

P.D: Estas cosas hay que decirlas de antemano a riesgo de acabar tragándote tus palabras; en caso de alcanzar la final, prefiero como rival al Manchester United.

Henry es duda para el duelo de Stamford Bridge (Foto, AFP, publicada en elpais.com)