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jueves, 12 de marzo de 2009

Un vendaval

Disfrutemos hoy. Ya tendremos tiempo cuando lleguen los cuartos de final de decir que cometer dos errores defensivos como los de anoche nos costarían la eliminación ante varios de los posibles rivales. Eso no hay que obviarlo y hay que trabajarlo. Pero no sería justo amargarnos la casi mágica noche que vivimos.

Al Barça le valía el 0-0 para pasar ronda, pero no especuló. No solo no salió a mantener el gol de Lyon, sino que saltó al césped a dar un mensaje a Europa. Y nos brindó unos primeros 45 minutos de fantasía con un único borrón. Le costó algo coger el ritmo, pero a partir del minuto 10 el Barça fue un vendaval. La presencia de Sylvinho como lateral ya era una muestra de que Guardiola quería la victoria y el juego fue la confirmación. Xavi e Iniesta escondieron el balón a Toulalan, Makoun y Juninho de tal manera que solo lograban que el ritmo no les mareara a base de patadas. Touré terminaba de ahogar las posibles contras francesas. Márquez y Piqué cortaban lo poco que a Yaya se le escapaba, por lo que Valdés era un espectador. Alves desdoblaba en la diestra con insistencia. Messi traía loco a Grosso. Cris y Boumsong no sabían como frenar a Eto'o. Y Henry demostraba que cuando Pep dijo que era fundamental para su Barça no deliraba.

El juego que estaba haciendo el Barça era de goleada. Las combinaciones, rápidas y eficaces, hacían imposible la misión del Olympique de buscar la contra. Cuando el esférico llegaba a pies de algún jugador galo éste estaba tan agotado de perseguirlo por el verde Camp Nou que no le quedaba frescura mental para inventar. La presión era tan asfixiante que el balón le duraba apenas unos segundos. Las caras de Puel en el banco no dejaban lugar a dudas; no sabía cómo frenar el vendaval.

Pudo ser Eto'o con un derechazo quien abriera la lata o Iniesta tras una jugada colectiva de tiralíneas en la frontal del área pero tuvo que ser el hombre de la eliminatoria, Henry, quien marcara la diferencia. Márquez robó en el centro del campo, alzó la mirada y vio a Titi donde al galo le gusta; entre los centrales y con espacio por delante. Rafa, que clase tiene un rato, conectó con él, Henry orientó el control y se plantó solo ante Lloris, al que batió por bajo. Dos minutos después Xavi controló en la frontal y vio a su izquierda, posiblemente en fuera de juego, otra vez a Henry, en esta ocasión libre de marca. Su zurdazo supuso el 2-0 antes de la media hora.

Titi había marcado el tanto salvador de Lyon y había logrado renta en el Camp Nou. Sin duda, fue su eliminatoria, pero nadie quería faltar a la fiesta. Messi marcó otro golazo marca de la casa en combinación con un soberbio Eto'o y Samuel hizo el cuarto tras un pase de Henry que se tragó Cris. Minuto 43. 4-0 y la grada disfrutando de lo lindo.

El cabezazo imparable de Makoun en el 44 y el gol de Juninho en la reanudación tras fallo de Márquez y Piqué pusieron los nervios de más de uno a flor de piel y obligaron a cambiar de discurso, algo que el Barça hizo bien, aunque no de principio. Durante unos minutos no supo leer las necesidades del encuentro y permitió un continuo correcalles en el césped.

Pep Guardiola sabía que no era ese el juego que le interesaba a su equipo. Que eso solo podía beneficiar al Olympique, así que se levantó y mandó tocar el balón a sus peloteros. Dicho y hecho. Xavi e Iniesta, que si algo saben es jugar la pelota, comenzaron a dormir el juego, a imponer el ritmo que el Barça quería. Y la segunda parte fue un festival de centrocampismo. Los dos canteranos mantuvieron la posesión y el eje central (Touré-Márquez-Piqué) no hizo ni una concesión más. En el ambiente flotaba que un tanto del Lyon era peligrosísimo, pero fue una sensación más emocional que real. De hecho, entre el gol de Juninho (minuto 48) y la siguiente y última ocasión, de Benzema, pasaron 32 minutos.

Entre medias el Barça pudo sentenciar, pero no era necesario y nadie se volvió loco. Henry se fue aclamado. Bojan propició la ovación a Eto'o. Iniesta puso en pie al Camp Nou al ser sustituido por Hleb.

Ya en el minuto 95 Keita, tras un gran pase de Xavi, logró un bonito quinto gol que redondeó una gran noche. El objetivo, logrado. Estamos en cuartos. Ahora toca centrarse al 100% en la Liga.

Henry celebra uno de sus dos tantos de ayer (Foto, AP, publicada en elpais.com)

miércoles, 11 de marzo de 2009

Nosotros a lo nuestro


Quien va a negar que lo de anoche fue una alegría, pero mal haríamos si nos olvidamos de nuestro partido de esta noche ante el Olympique de Lyon. Nos jugamos estar en cuartos de final de la mejor competición del mundo, sehuir aspirando al triplete y un importante impulso moral. Necesitamos pasar la eliminatoria, lo que hayan hecho otros da igual.

El Barça es favorito. Claro favorito. En la ida sacó un buen resultado pese a hacer un mal partido. Es presumible que si el conjunto de Pep Guardiola se acerca a su mejor nivel debe ganar el encuentro de esta noche. Además de eso; el Barça es líder destacado de la Liga española mientras que el Lyon está cerca de perder su trono en la Ligue. El jugador de referencia en los franceses, Benzema, llega a la cita tocado; mientras que Messi da apariencia de recuperación. Solo las bajas en la defensa azulgrana parecen equilibrar algo la balanza.

La gran duda se encuentra en la apuesta de Guardiola para el lateral zurdo. ¿Sylvinho o Cáceres? ¿Poder ofensivo o (presunta) seguridad defensiva? El resto de la zaga será Alves, Márquez y Piqué. En el centro del campo Xavi e Iniesta son inamovibles y en punta parece que Messi, Eto'o y Henry tienen la plena confianza del técnico. La otra variante por definir sería el pivote; ¿Sergio o Touré? Conociendo a Guardiola, cualquier cosa puede pasar. Incluso no tendríamos ya que sorprendernos si Titi se va al banquillo y se refuerza el centro del campo con la entrada de Busquets y Yaya, siendo Andrés extremo. Porque sorprende que el sábado nadie descansara del teórico equipo titular.

El Olympique tiene, no obstante, una baza: no tiene presión. El Barça es el favorito y juega en su campo con marcador favorable. Esto les permitirá jugar con cierta tranquilidad y sin presión. No sería bueno confiarse. Nos podríamos llevar un susto. Mucho cuidado a las faltas de Juninho. Y a por ellos.

¿Nos dará alguna sorpresa Pep esta noche? (Foto, as.com)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Gracias, Márquez


Anoche el Barça no realizó un buen partido. Por primera vez en toda la temporada estuvo a merced de un rival, aunque solventó la papeleta en una creciente segunda mitad gracias al gol de Henry. Eso sí, el mejor de la noche fue, sin duda, Márquez.

Uno de los grandes logros de Pep Guardiola es sin duda haber recuperado la mejor versión del 'Kaiser de Michoacán'. Auto-abandonado a su suerte en la última temporada de Rijkaard y con más horas en el vuelo Barcelona-Madrid que en el césped de entrenamiento, con Pep Márquez ha vuelto a ser el líder de la zaga. Porque Puyol es un baluarte y un líder espiritual, pero no tiene la calidad suficiente para liderar la defensa del Barça sobre el campo. Rafa sí.

Anoche el Barça comenzó bien el encuentro. En los cinco primeros minutos el Olympique parecía algo tímido, como si temiera al Barça. Xavi lanzó un gran pase entre líneas al que a punto estuvo de llegar Henry, pero Lloris estuvo muy atento, como toda la noche. Todo cambió, sin embargo, en el minuto 7. Juninho Pernambucano lanzó una falta lateral que Valdés se tragó. Víctor decidió dar un paso al frente para tapar el presunto centro. El brasileño, por contra, tenía otra intención: tirar de forma directa al segundo poste, a ver qué pasaba. Valdés arriesgó, se equivocó y la cagó. Perdió la posición y el esférico acabó en las mallas.

Este gravísimo error de Víctor (el segundo en cuatro días) contagió a todo el equipo. El Lyon se hizo con la manija, desarboló todo el centro del campo culé, tapó a Xavi y salió a la contra con gran peligro. Márquez cometió su único error en un despeje y Benzema lanzó fuera en el uno contra uno. Poco después Eto'o dio la réplica y estrelló el balón en el palo. Fue un espejismo. El Olympique tenía contra las cuerdas al Barça y solo su falta de puntería y algún acierto de Valdés (sobre todo en un centro peligrosísimo dentro del área de Keita que logró salvar) impidieron que antes del descanso la desventaja fuera mayor.

La presión de los franceses era asfixiante, pero fue menguando. Ya en los minutos finales de la primera mitad los de Guardiola lograron poseer la pelota y Busquets a punto estuvo de empatar, pero se encontró el balón y suficiente tuvo con cabecearlo, aunque fuera alto.

En la segunda mitad la decoración cambió sensiblemente. El Olympique, cansado, se replegó. Touré, que alternó aciertos con errores de bulto, asumió el control de la pelota al disponer Xavi de guardaespaldas por doquier. Alves pudo incorporarse más al ataque, aunque sin acierto ninguno. Piqué, Puyol y, sobre todo, Márquez, cerraron atrás y lograron dejar en fuera de juego a Benzema. Sergio se peleó con todo el mundo. Pero ahí se acababa todo. Ahí acababa el 'fútbol' porque Messi lleva tres semanas sin chispa; Eto'o sin Xavi y Messi bien es menos Eto'o y Henry estuvo desasistido. La posesión no se convirtió en peligro.

Solo una falta que sacó con reflejos felinos Lloris y un cabezazo de Piqué pusieron en alerta al Lyon. Hasta que apareció el mejor jugador del partido, Márquez. Messi colgó un saque de esquina y el mexicano peinó con acierto. En el segundo palo estaba Henry, que no desaprovechó su ocasión. Era el minuto 67 y prácticamente ahí se acabó todo.

Los delanteros siguieron desacertados; los centrocampistas peleados y los defensas hicieron caer en la trampa del fuera de juego una y otra vez a Benzema. El Barça había realizado un partido malo, el Olympique ha recibido múltiples elogios pero el resultado es mejor para nosotros que para ellos. Y, lo que es tener calidad, en un mal partido Henry tuvo una y dentro y Eto'o se fabricó una y la mandó al poste. Así que la valoración, en líneas generales, debe ser positiva.

Henry se dispone a celebrar el tanto del empate (Foto, as.com)

martes, 24 de febrero de 2009

En el momento oportuno

Vuelve la Champions League (20.45 horas). La competición por clubes más importante del mundo regresa esta noche con la disputa de varios encuentros de ida de los octavos de final. Y al Barça le llega en el momento oprtuno, aunque pueda parecer lo contrario.

El equipo de Pep Guardiola se ha ganado hasta la fecha el respeto de toda Europa con un fútbol en muchas ocasiones brillante. Con muchas de las mimbres heredadas y varios fichajes, dos de ellos de contrastada solvencia (Piqué y sobre todo Alves), uno cumplidor (Keita) y dos en entredicho (Cáceres y, por encima de cualquier otro, Hleb) se ha situado líder destacado de la Liga, está a un paso de la final de Copa del Rey y afronta con optimismo las rondas de la Liga de Campeones.

Todo esto es así de rotundo aunque los dos últimos 'pinchazos' en la Liga puedan llegar a generar cierta incertidumbre entre los culés y una euforia desmedida en el más inmediato perseguidor. Este bloque ha disputado hasta la fecha 24 partidos de Liga, 8 de Champions y 7 de Copa, con solo cuatro derrotas y cinco empates. Es decir, de 39 partidos ha ganado 30. El equipo es fiable por los cuatro costados y, aunque pueda parecer que hasta ahora nunca se había enfrentado a las 'dudas' que ocasionan pinchar dos veces consecutivas, la realidad es que cuando había disputado los cuatro primeros partidos oficiales ya había sumado dos derrotas y un empate. Los pinchazos han llegado, precisamente, ante los rivalesmás asequibles (los dos últimos en la Liga, el Wisla de Cracovia, el Basilea...)

A mediados de agosto teníamos una plantilla que era la risa para muchos. Un entrenador inexperto, con solo un año de banquillo a sus espaldas y en Tercera; fichajes sin nombre y un delantero centro al que el técnico no quería y que se quedó ante la falta de ofertas y la ausencia de un sustituto de garantías. Los rivales se frotaban las manos; la base del 'proyecto Pep' era muy parecida a la que había conducido al Barça de Rijkaard a dos temporadas de continuos fracasos deportivos.

En la tercera jornada una derrota en Gijón nos hubiera situado en puestos de descenso. El Barça respondió marcando seis. Para esta noche ya se habla de Benzema como el futurible blanco que disparará el canguelo o el miedo azulgrana. Me encanta. Es el mejor momento para dar una lección. ¿Quién no firmaría estar en nuestro pellejo?

Messi, en el duelo ante el Olympique de Lyon de la temporada pasada (Foto, diariosdefutbol.com)