lunes, 25 de mayo de 2009

Reconstruir la defensa

El Barça está a menos de dos días de poder entrar, con letras de oro, en la historia del fútbol. Su temporada ya quedará para los anales pase lo que pase en Roma, pero un triunfo sobre el Manchester United

certificaría que este equipo es el mejor de todos los tiempos (o al menos de los más modernos).

El equipo de Pep Guardiola llega pleno de moral, sin presión y con mucha hambre de victoria. Saben que están ante un oportunidad única y los once que salten al césped del Olímpico se dejarán la piel desde el minuto 1 al 90 (ó 120). La historia les está reservando un hueco.

Pero para ganar primero hay que hacer frente a las dificultades. Una vez que parece confirmado que Henry e Iniesta estarán a punto (veremos en qué condiciones, todo hay que decirlo) el gran reto de Guardiola es reconstruir la defensa, una línea a la que hasta la fecha no se ha dado el mérito que merece pero que será determinante ante los 'Red Devils'.

Por primera vez, el Barça llega con la zaga en cuadro. La lesión de Márquez ante el Chelsea y las sanciones de Alves (ahora también lesionado) y Abidal obligan al técnico a improvisar y buscar la mejor solución posible ante una de las delanteras de mayor prestigio del mundo.

El Manchester United posee posiblementa la mejor línea de ataque del mundo. Cristiano Ronaldo, Rooney, Berbatov, Tévez y Giggs se encuentran entre los mejores delanteros del planeta, unos por calidad y velocidad, otros por experiencia. Frenarles es prácxticamente imposible, peusto que su versatilidad es tal que les permite entrar por banda o por el centro con igual peligro, poseen un disparo certero y potente, el trabajo defensivo de Rooney es impresionante.

La marcha en pretemporada de Oleguer y la prolongadísima ausencia de Milito por lesión hace que en estos momentos solo queden cuatro defensas disponibles; Puyol, Piqué, Cáceres y Sylvinho. El capitán es fijo debido a las ausencias sobre todo y Piqué también porque se ha erigido en el líder de la defensa en los últimos meses. Por contra, Cáceres no jugará al no haber demostrado en ningún momento su valía y quedan dudas sobre la participación de Sylvinho.

Previsiblemente, Puyol actuará como lateral diestro. Se perderá profundidad en ataque, pero se ganará seguridad defensiva. Piqué ejercerá como central y junto a él estará Touré Yaya, que ya jugó en Londres ante el Chelsea y en la final de Copa en la posición con resultado satisfactorio. También hay que decir que Drogba quedó aislado y era más fácil frenarle y que Toquero no es Rooney.

La gran duda se centra en el lateral zurdo. La opción lógica es Sylvinho, un especialista, pero sus años y la presencia de Cristiano Ronaldo en esa banda le restan opciones. Se baraja el nombre de Keita, que no es defensor, pero tiene una fuerza que le permitiría actuar en la posición, auqnue se perdería su peligrosa llegada desde la frontal.

Sea como sea, la exigencia para Puyol, Piqué, Touré y Keita/Sylvinho va a ser máxima. Enfrente tendrán a la elite mundial. ¿La mejor solución? Jugar como siempre; tener la pelota gracias a Xavi, Iniesta y Messi y presionar con rapidez la contra enemiga para que Berbatov y compañía encaren el menor número posible de veces a Valdés.

Keita podría cubrir la ausencia de Abidal (Foto, sport.es)

lunes, 18 de mayo de 2009

La gran semana del Barça

Ayer se cerró, pese a la derrota, la gran semana del Barça de Pep Guardiola. Aunque hace una semana el tanto de Joseba Llorente sentó a cuerno quemado, quizás fuera importante para evitar relajación en Mestalla. La Liga, además, iba a caer tarde o temprano; tras el 2-6 tenía claro que el Barça sería campeón aun perdiendo todos los puntos en juego.

La euforia que se había vivido tras la goleada en el Bernabéu y el tanto de Iniesta en Stamford Bridge exigía unos días de reposo para afrontar con la mentalidad apropiada la final de Copa. Afortunadamente, así fue. El hambre era mayor y encima ganar la Copa suponía poder seguir soñando con el triplete. Luego vino el duelo ante el Athletic en el que, cualquiera que estuviera en las gradas (yo fui uno de los afrotunados), pudo comprobar varias de las cosas que se intuían: 1) Guardiola iba a premiar a los héroes de la competición (Pinto y Bojan) y estos no iban a defraudar. 2) Con un solo movimiento, Pep es capaz de dar un baño táctico a cualquier estratega que se le ponga por delante; en esta ocasión, Caparrós. 3) Xavi es impresionante, pero es muy triste que haya tenido que recibir un MVP de la Eurocopa para que se le valore en su justa medida; él ya estaba a ese nivel cuando el Barça naufragaba año a año. 4) Messi es de otro mundo. 5) A Eto'o se le funden los plomos cuando llegan los finales de temporada.

Después del título en la competición del ko, que supo a gloria y fue una fiesta del fútbol, llegó el título doméstico. El Real Madrid volvió a demostrar su verdadero nivel y fue apabullado por un equipo flojo, especulativo y de ritmo cansino como el Villarreal. Además, Casillas completó su nefasta temporada regalando el 3-2 a Capdevila. El Barça era campeón sin jugar, lo que permitió reservar a pilares como Valdés, Puyol, Piqué, Touré o Messi pensando en Roma. Y aún así, no ganó en Palma de milagro (y porque Samuel pensó solo en sí mismo).

Ya todas las miradas están puestas en la final de la Champions. Pero no olvidemos que la temporada ya es histórica. Es, posiblemente, el mejor equipo español de la historia. Y una victoria más le convertiría en el mejor del mundo. Sigamos soñando.

Los juagdores mantean a Pep Guardiola en el césped de Mestalla (Foto, elpais.com)

lunes, 11 de mayo de 2009

Esperaremos

El gol de Joseba Llorente en el minuto 92 dejó helado al Camp Nou. El alirón no se pudo celebrar y, aunque el título caera con casi total seguridad el próximo fin de semana, la afición se quedó con el regusto amargo de no poder festejarlo en casa, en el estadio.

Lo cierto es que mientras el miércoles llegamos al éxtasis en el minuto 93 tras un mal partido, ayer hicimos las cosas razonablemente bien pero no obtuvimos premio. El Barça completó una buena actuación, marcó cuatro goles legales (uno de ellos anulado) y el Villarreal solo fue superior los minutos finales. Pero el cansancio acumulado y la roja a Abidal impidieron el triunfo.

Las caras eran de frustración porque la sensación que quedó era la haber perdido, aunque en realidad la Liga está aún más cerca. Quedan tres jornadas y el Barça necesita un único punto más. Puede ser incluso que, aunque juega en Mallorca el domingo, sea campeón el sábado.

Lo malo no fue el tanto de Llorente, que como se puede entender por las sonrisas de Valdés y Laporta, es una anécdota. Lo malo fue la lesión de Iniesta, que es baja para la final de Copa y duda para la de Champions. Personalmente creo que llegará a Roma. Porque Andrés es muy valiente.

Este disparo de Joseba Llorente evitó el alirón (Foto, AP, publicada en elpais.com)

domingo, 10 de mayo de 2009

Toca alirón


El Real Madrid cayó ayer vapuleado en Mestalla, por lo que el Barça puede ser esta tarde campeón. Tras nueve meses de ilusión, goles, victorias intestables y fútbol de fantasía, en torno a las 21.00 horas podríamos llevarnos la primera (esperemos que no la última) alegría refrendada en el palmarés de la temporada.


Para ello es necesario gaanr al Villarreal. Estoy seguro de que aunque el Barça perdiera todos los partidos que le quedan de Liga sería campeón, pero, ¿qué hay más bonito que celebrar un título ante tu público? Como ha dicho Pep Guardiola hay que finiquitar el asunto lo antes posible para así poder centrarnos en los otros dos grandes retos.


Habrá rotaciones, seguramente, pensando en el miércoles. Pero lo más importante es que hay que salir a por todas porque esta tarde toca, al fin, alirón.


Casillas, desolado al encajar el tercer gol del Valencia (Foto, EFE, publicada en elmundo.es)

jueves, 7 de mayo de 2009

Justicia injusta


Ya, ya sé que hace más de un día, pero es que las obligaciones laborales son así… no he tenido tiempo de actualizar antes.

Por otro lado, que hayan pasado tantas horas desde el final del partido permite analizar con más detenimiento y cierta objetividad. Y sé que la crónica que voy a hacer del partido va a parecer la de uno del Real Madrid. ¿Por qué? Porque el Barça no mereció el empate, igualó en una jugada aislada, fue salvado por el portero y se vio beneficiado por la actuación del árbitro. Allá va.

Andrés Iniesta permanecerá, desde anoche mismo, en nuestra retina para siempre. José Mari Bakero, por ejemplo, fue un jugador superlativo pero que, rodeado de superestrellas como Stoichkov, Romario, Laudrup o Guardiola, no hubiera dejado de ser un futbolista secundario en nuestra memoria de no mediar el cabezazo en Kaiserlautern. Es cierto que la importancia de Iniesta en el equipo puede ser mayor en cuanto a vistosidad e incluso reconocimiento público, pero al lado de los Messi, Eto’o, Henry, Ronaldinho, Deco... Andrés corría el riesgo de ser el Eusebio (o Amor) del Barça de la era Laporta.

Pero ya no será así nunca más. El golazo de Andrés Iniesta en Stamford Bridge le elevará para siempre al imaginario colectivo azulgrana. Y es justo que así sea. Es un jugadorazo, con unas condiciones envidiables y procedente de la cantera. Quizás no gane nunca un Balón de Oro porque no hace con asiduidad lo que le ha permitido entrar en la historia del Barça; marcar.

Visto desde la perspectiva de la temporada y quizás de la eliminatoria, el equipo de Pep Guardiola es justo finalista de la Liga de Campeones. Visto desde la óptima del duelo de anoche, no. El Chelsea, con un planteamiento rastrero, rácano y más propio de equipos italianos, supo frenar el juego del Barça, le impidió disponer de ocasiones de gol y le creó problemas al ataque. El plan del equipo de Guus Hiddink se vio, además, favorecido por el golazo de Essien.

A partir de entonces algunas cosas fueron como se esperaba. El Barça con el balón y el Chelsea con la cabeza. Lo que no se esperaba es que Valdés fuera la estrella del partido. Sacó con la rodilla un lanzamiento magistral de Drogba, salió con decisión en dos ocasiones a pies del africano, impidiendo su tanto, desbarató con su pie derecho un mano a mano ante el mismo jugador marfileño e impidió con reflejos felinos que un balón de Lampard rebotado en la defensa acabara en las mallas.

¿Qué hacía el Barça mientras tanto? Nada. Buscaba y buscaba pero no encontraba. La ausencia de Henry restaba mordiente. Samuel Eto’o, desaparecido en combate. Messi, asfixiado por el marcaje al hombre de Ashley Cole. Xavi intentaba crear sin acierto. Alves centraba una y otra vez pasado. Cech era un espectador más.

Mientras tanto, el árbitro cobraba protagonismo. Sacó fuera del área un forcejeo de Alves con Malouda que era dentro. Posiblemente no era suficiente para pena máxima, pero si la pita, era dentro. Expulsó a Abidal por un tropiezo de Anelka. Se tragó una mano de libro de Piqué. Tras el gol de Iniesta, por cierto, pudo pitar una mano involuntaria de Eto’o como penalti. Nos la hubiéramos tenido que tragar.

Finalmente el duelo se decidió dos detalles. Hiddink, ante un Barça con diez, retiró a Drogba y metió al campo a Belletti. Un detalle que hace que el tanto de Iniesta sea un justo castigo a su racanería. Y en una jugada del minuto 93 todo cambió. Alves puso al fin un buen centro. Essien cometió su único error al despejar el aire. Messi se asoció con Iniesta. Y Andrés la pegó sin dudarlo. Golazo y a Roma. Justicia injusta.

P.D: ¿No era el Madrid el único que nunca desistía?

Iniesta celebra el gol que vale una final (Foto, AP, publicada en elpais.com)

martes, 5 de mayo de 2009

Olvidar lo inolvidable

Lo malo que tiene hacer, hasta el momento, una campaña que roza la perfección es que apenas te queda margen para la celebración. Aún no estamos recuperados de la histórica goleada del sábado (¿a quién no se le esboza todavía una sonrisa cuando lo recuerda?) y desde ayer mismo estamos obligados a pensar en el Chelsea. Porque aunque ya hemos logrado grandes cosas, todos tenemos la sensación de que lo mejor quizás esté por llegar. Se impone olvidar loinolvidable para no perder otras opciones.

El Barça ya ha hecho una temporada notable. Ha alcanzado la final de Copa, está en semifinales de la Liga de Campeones, a un paso de la final, y en la Liga no parece que se le vaya a escapar el título después del zarpazo del sábado. Ha alcanzado los 100 goles en Liga, teniendo a su alcance el récord de los 107; ha igualado ya, a falta de cuatro jornadas, el récord de puntuación en una competición de veinte equipos (85) y su tridente de ataque (Messi-Eto'o-Henry) es el mejor de la historia con los números en la mano. Así que el siguiente reto es buscar el sobresaliente.

Para ello es necesario amarrar el título de Liga lo antes posible. Podría llegar este fin de semana, porque el golpe moral endosado al Real Madrid le hará mucho daño. Sería conveniente ganar la Copa del Rey al Athletic, certificando así nuestro status de 'Rey de Copas' con el vigésimo quinto título. Con estas premisas estaríamos en el notable alto. El sobresaliente debemos conseguirlo mañana.

Si el Barça llega a la final de Champions (dando por sentado que se gana la Liga), la temporada será un éxito rotundo. De un equipo defenestrado se ha pasado en doce meses a uno que domina con mano de hierro su campeonato y se codea con los ingleses, actual elite europea, en la Liga de Campeones.

La batalla de Londres no será sencilla, pese a todo. Las ausencias de Márquez y Puyol obligan a 'experimentar' en la zaga, mientras que en ataque Henry es duda. Piqué es seguro en el eje de la defensa, y a su lado lo lógico sería que se ubicara Martín Cáceres. Sin embargo, el uruguayo ha demostrado a lo largo de todo el año no estar de momento a la altura de la exigencia del Barça. Por ello, otras alternativas parecen tener más fuerza. Una es Abidal, en cuyo caso Sylvinho sería lateral zurdo. Otra es Touré y la cuarta con que se especula, Sergio Busquets.

En contra de la ubicación de Éric junto a Piqué está la experiencia de la Eurocopa. Allí Abidal fue utilizado por Doménech como central y los resultados distaron mucho de ser solventes. Además, situar a Abidal supondría jugar con dos lateral netamente ofensivos (Alves y Sylvinho), lo que podría crear mucho peligro con las entradas de Malouda y Kalou por banda.

La tercera y seguramente más atractiva es retrasar la posición de Touré Yaya. A favor está su fortaleza, su buena colocación y su salida de balón. No parece que haya impedimentos, peor los hay; significaría variar un centro del campo que está funcionando a la perfección en el último mes (Touré-Xavi-Iniesta) y tampoco sabemos cómo responderá Yaya en un puesto que no es el habitual.

Por último, Busquets podría actuar como central. Es alto, lo que daría tranquilidad para los balones aéreos y parados. La salida de pelota sería también magistral. Pero al igual que sucede con Touré, Sergio no es central. Aunque bueno, tampoco era centrocampista y ahora es internacional...

En ataque las dudas son menos y parece claro que Henry arriesgará. Lo que son las cosas: hace un año la gran mayoría se hubiera alegrado de una posible ausencia de Thierry y ahora vemos su duda como una amenaza. Por cosas como estas es por las que Guardiola ya ha alcanzado el notable para el Barça.

P.D: Estas cosas hay que decirlas de antemano a riesgo de acabar tragándote tus palabras; en caso de alcanzar la final, prefiero como rival al Manchester United.

Henry es duda para el duelo de Stamford Bridge (Foto, AFP, publicada en elpais.com)

domingo, 3 de mayo de 2009

Chorreo

Lo de anoche es histórico. No lo olvidaremos nunca. Le dimos al Real Madrid lo que se merecía y en el mejor escenario, el Santiago Bernabéu. Sus campañas del 'canguelo', la 'madriditis', el villarato' y demás memeces exigían un repasito considerable. Y el Barça se lo dio.Con un solo cambio, Pep Guardiola hundió todo el castillo de naipes que Juande Ramos había levantado.

El técnico que descendió al Barça B de Carles Puyol había creado una burbuja que se hinchó demasiado. Amparado en los resultados apostó durante meses por un juego vulgar y de equipo pequeño que, gracias a la presencia de Higuaín y Casillas, le permitió encadenar dieciocho partidos sin perder. En Liga, porque muchos escondieron las derrotas en Liverpool de manera sistemática para seguir cargando de aire la burbuja.
Los jugadores del Barça se abrazan para celebrar uno d elos tantos (Foto, EFE, publicada en elpais.com)

Como decía, Pep, sabio, no necesitó más que un matiz. Desplazó a Eto'o a la banda y situó a Messi de falso 9. El giro deconcertó a Heinze, que tenía los tacos preparados, y no pudo frenar la velocidad del cameurnés. Y descolocó el sobrevaloradísimo centro de gravitación merengue. Lass (primer duelo de exigencia, primera decepción), Gago (como siempre), Cannavaro y Metzelder 'el veloz' se vieron, sin comerlo ni beberlo, ante el mejor jugador del mundo. Su propio estilo le hizo retrasarse para recibir el esférico, lo que adelantó la zaga unos metros valiosísimos que permitió mandar incesantemente balones al hueco. Y ahí Henry, Messi y Eto'o eran imparables; son rápidos y técnicos.

El segundo error del Real Madrid nació de dentro. Se creyeron su propia mentira. Cuando se decía desde sus medios afines que el equipo blanco era capaz de doblegar al Barça, cualquier mente crítica hubiera observado la distancia sideral de fútbol. Ellos no. Se pensaron que con la garra se podría superar el vendaval futbolístico. Se les olvidó que, aunque no lo necesite para ganar los partidos, el Barça le echa tantos cojones como ellos. O más.

A partir de entonces, todo fue como sabemos. Higuaín marcó y el Barça reaccionó con grandeza. En dos minutos había equilibrado. Tras el descanso parecía que el Barça le daba una tregua a los blancos. Entonces Sergio Ramos marcó, tercer error. Los blancos seguían pensando que podrían remontar. Ilusos. despertaron de nuevo a la bestia y les cayeron tres más. Hasta seis. Y eso que Undiano Malleco no pitó un penalti a Iniesta. Ya saben, el 'Villarato'.

viernes, 1 de mayo de 2009