miércoles, 21 de octubre de 2009

No nos alarmemos

No sería bueno pensar que no pasa nada, pero tampoco encender las alarmas. El Barça cayó anoche ante el Rubin Kazan, prácticamente se ha obligado a vencer dentro de dos semanas en Rusia y encandena una serie de encuentros desafortunados. Pero también es cierto que el de ayer fue el mejor partido de los últimos cuatro y que la suerte no sonrió al equipo.

El encuentro se torció desde el inicio. Como declaró posteriormente Xavi, era de esos días en los que todo sale mal. A los 30 segundos Iniesta penetró en el área y cayó. No fue penalti, pero si la suerte hubiera estado de lado el defensor no hubiera tocado el balón o incluso Andrés hubiera podido conectar. Solo unos segundos después un mal despeje de Márquez (que fue el mayor 'culpable' de ambos tantos) llegó a pies de Ryazantsev, que lanzó un misil que sorprendió a Valdés y a todo el Camp Nou. Las cosas comenzaban cuesta arriba, algo a lo que no está acostumbrado en los últimos tiempos el equipo de Guardiola.

No hizo una buena primera parte el Barça, que se vio ahogado por el espectacular despliegue físico (sin necesidad de dar patadas) del equipo ruso, pero aún así solo la falta de suerte explica que el chutazo de Alves se saliera por dos centímetros o que la misma distancia evitara que Messi conectara un gran centro de Ibrahimovic. En el descanso el resultado era 0-1, algo injusto para el Barça.

La segunda mitad comenzó mejor. A los dos minutos Xavi conectó con Zlatan y este, tras un control con el pecho, conectó un espectacular derechazo que supuso el 1-1. Quedaban 43 minutos por delante, tiempo de sobra para certificar la remontada. Poco a poco la posesión se hizo insultante, pero el Rubin Kazan mantuvo su dibujo. El Barça, lejos de su mejor estado de forma, tuvo tres buenas ocasiones para adelantarse en el marcador. Un zapatazo de Ibrahimovic en lanzamiento directo y lejano de falta alió lamiendo el poste de Ryzhikov, que ni había olido el balón; una gran triangulación acabó en un disparo potente pero centrado de Pedro y la zaga salvó un pase entre líneas de Messi a Bojan que olía a 2-1. Pero no era el día del Barça.

Justo cuando más achuchaba el equipo de Guardiola y más renunciaba el campeón ruso a la victoria Bojan perdió el balón, Touré no pudo recuperar y Domínguez habilitó a Karadeniz, que superó a Valdés con un gran disparo. La jugada fue una sucesión de despropósitos; Bojan entregó mal, Touré no llegó al corte por poco y Márquez dudó, lo que permitió el contragolpe: debió decidir entre atacar a quien circulaba el balón (dejando en fuera de juego con el goleador) o emparejarse a este, para no permitirle chutar cómodo, pero dudó y reculó con tanta instencia que fue el tercer hombre en el contragolpe.

El gol fue un mazazo, pero aún así, el Barça volvió a rozar el gol. Primero Ibrahimovic (quizás el mejor ayer, metió un gol, dio un larguero, tuvo otra gran ocasión y dio una asistencia de oro) estrelló un chutazo en el travesaño y en el descueno el poste repelió un cabezazo de Touré. la suerte no estaba con el Barcelona ayer y la lesión de Dani Alves lo confirma.

Pero la parte positiva es que el equipo, ante el posiblemente equipo mejor platando que se ha enfrentado de momento el Barça este año, tuvo cinco grandes ocasiones, solo concedió dos ocasiones de gol (lamentablemente acabaron dentro) y, pese al mazazo, tuvo el arrojo suficiente en los minutos finales. Si a esto unimos que Messi y Xavi atraviesan un momento complicado, la integración de Ibrahimovic, aunque rápida, no es total, Iniesta recupera su mejor tono y faltaba Henry; es claro que las opciones de error en Champions se han limitado enormemente, pero hay razones para la esperanza.

Iniesta e Ibrahimovic se lamentan (Foto, AP, publicada en elpais.com)

lunes, 19 de octubre de 2009

Siempre Víctor

El sábado, una vez más, Víctor Valdés sacó su mejor versión. El Barça no realizó un buen partido en Mestalla y durante los primeros 45 minutos el Valencia fue mejor. No dispuso de numerosas ocasiones el conjunto ché, tal vez solo de cuatro, pero en todas ellas Víctor estaba ahí. Cuando el equipo le necesita, él está ahí.

El partidazo de Valdés, el mejor portero posible para el Barça, contrasta con el mal momento que atraviesan aquellos que sonaban como sus sustitutos y que para la gran mayoría son mejores que neustro meta. Diego López, Sergio Asenjo , incluso, Miguel Ángel Moyá.

El madrileño, ahora que ha alcanzado la internacionalidad y parece seguro que será el tercer portero en el Mundial, hace aguas. Su equipo, el Villarreal, ha comenzado mal la temporada, pero sin duda peor la ha empezado Diego López. En San Mamés recibió dos goles de risa y ayer en Chapín tragó como un colador; en siete jornadas no ha sido capaz de salvar aún ni un solo partido a su equipo. Contrasta esto con las afirmaciones de que Valdés no es determinante en los partidos. Diego López (a quien siempre he defendido como, en caso de necesidad, la mejor opción para la portería culé), no está demostrando ser mejor que Víctor. Y encima es un año mayor, algo que parece que nunca se recuerda.

El segundo, pero primero en la lista de todos los aficionados (supongo que tras un extenso estudio de las cualidades del palomitero portero), era Sergio Asenjo. Txiki Begiristain reconoció que se habló con su representante cuando la renovación de Víctor Valdés estaba encallada. El palentino se había destapado en el Real Valladolid y con solo 20 años se hablaba de él como el futuro portero de la selección. Su inicio de temporada no ha sido bueno. Personalmente, y después de verle en tres choque esta temporada, me ha confirmado las sensaciones previas; es ágil y tiene reflejos, pero carece totalmente de visión del juego y es incapaz de ordenar su zaga (todo hay que decirlo, no debe ser sencillo ordenar a Juanito, Ujfalusy y Heitinga). Su estilo palomitero (adornar en exceso la parada) le concede espectacularidad, pero provoca segundas opciones, como el tanto anoche de Aranda en el Reyno de Navarra. tampoco en el Mundial sub'20 ha sido determinante. Sin lugar a dudas, David de Gea tiene mejor pinta de portero para el futuro.

Por último, Moyá. Su nombre sonaba más como alternativa a la suplencia de Pinto, pero en caso de romperse las negociaciones, cualquier cosa hubiera podido suceder. Miguel Ángel, que en los últimos tres años ha sufrido un estancamiento más que preocupante, ha perdido la titularidad en el Valencia, que ha recaído en César, que hace solo once meses era prácticamente un ex-futbolista.

Sin olvidar por supuesto a Reina, que está siendo uno de los grandes daminificados del mal inicio del Liverpool (y que cada vez que juega con la selección demuestra que está ahí por el buen ambiente que genera, no por sus méritos deportivos), y teniendo en cuenta que España es el país con mejores porteros del mundo; ¿alguien puede seguir manteniendo que Víctor Valdés no es por lo menos el segundo mejor portero de España y, posiblemente, del mundo? Como afirmaron anoche en Estudio Estadio y llevo años defendiendo, si Víctor no es llamado por la selección no es por deméritos, es, sencillamente, porque su presencia supondría un problema; es un portero capaz de disputarle la titularidad a Casillas (con el que encima no se habla) y que no se conformaría con la suplencia. Ni más ni menos.

En cuanto cante, todos los críticos volverán a aflorar. Solo con el paso de los años se reconocerá su figura. Pero mientras tanto, seguirá siendo el portero del Barça. Y seguirá dando puntos al equipo.

Valdés desesperó a Mata y al resto de valencianistas (Foto, sport.es)

martes, 13 de octubre de 2009

¿Dudan de Messi? Allá ellos...

La mala situación que atraviesa la selección argentina de fútbol está perjudicando a Lionel Messi en su país. En Argentina, donde a Leo siempre le han visto como un extraño por marcharse del país con 14 años, los medios cargan las tintas sobre la estrella del Barça porque, dicen, no da la talla. Más bien es todo lo contrario; quien no da la talla es el combinado que tiene alrededor.

Ningún gran jugador puede ganar partidos por sí solo. Te puede resolver un partido, dos, incluso tres; pero no va a convertir una selección desastrosa en campeona del Mundo. A lo largo de la historia todos aquellos que han sido grandes han estado rodeados de otros grandes. Tan solo he oído que un jugador haya llevado a un combinado mediocre a los altares; Diego Armando Maradona en 1986, pero tampoco creo que Valdano, Ruggeri, Burruchaga o incluso Brown fueran cojos, por más que este fuera suplente en Segunda con el Murcia.

Estimados pibes, si Messi no es el mismo con Argentina que con el Barça no es culpa de Leo; si Leo está rodeado de Iniesta, Xavi, Ibrahimovic o Puyol no es culpa de Messi. Si Argentina no ha sido capaz de crear un buen conductor del juego que acompañe a Mascherano, no es culpa de Messi. ¿O me van a decir que también Tevez, Agüero e Higuaín (en cuanto no marque dos días seguidos, lo crucificarán) son malos jugadores?

De todas maneras, y aún siendo una sombra del que es en el Barça, los compañeros de selección siempre buscan a Messi. Todos los balones pasan por él. Y, no se les olvide nunca, alrededor de Messi siempre hay al menos dos rivales, lo que genera espacios para el resto de jugadores. Si no tienen un buen portero, si carecen de un entrenador que saque lo mejor de cada cual, si no disponen de un buen pelotero que aproveche las ventajas de tener sobre el césped a Messi y si su defensa (Zanetti y Heinze, entre otros) ronda los 35 años y no está coordinada no es culpa de Messi.

Ojalá Messi acabe asqueado y decida renunciar a su selección. Se ahorrará viajes oceánicos para recibir críticas injustas y estará más descansado para brillar ante la que, realmente, es su patria: la afición blaugrana. Si llega ese día, ya se arrepentirán. Pero les advierto, no habrá marcha atrás cuando se arrepientan; Messi es, además del mejor, muy cabezota.

lunes, 5 de octubre de 2009

Al parón líderes

Con dificultades, pero el Barça hizo el sábado sus deberes ante el Almería (1-0) y completó su pleno. Seis triunfos en las seis primeras jornadas, lo que unido a la derrota del Real Madrid anoche en Sevilla (2-1) le coloca líder en solitario durante las dos semanas de parón por selecciones.

Las buenas noticias que dejó el Barça es que no solo las estrellas rutilantes pueden desatascar un partido trabado. El sábado no estaba Henry, Iniesta y Xavi fueron tapados y Messi no tuvo su mejor noche, Ibrahimovic sí que completó una gran actuación, pero más en la elaboración que en la definición, puesto que no se recuerdan ocasiones de gol del sueco. Apareció, sin embargo, Pedro, que con un derechazo a la escuadra de Diego Alves confirmó las buenas sensaciones de la pretemporada y dejó con un palmo de narices a los que, con más rechifla que cariño, le siguen llamando Pedrito, en un alarde de minusvalorar su potencial.

El domingo también deparó noticias para el Barça, especialmente en el duelo entre Sevilla y Real Madrid. El equipo hispalense demostró que se debe contar con él, que es una alternativa seria al título. Queda por ver si será capaz de mantener un pulso, porque ya en la primera jornada dejó dudas cayendo en Mestalla (2-0). Eso sí, desde entonces ha sido un auténtico ciclón, tanto en Liga como en Champions. Ayer solo Casillas evitó una goleada del Sevilla.

Por otro lado, el conjunto de Manuel Pellegrini dejó dudas. La ausencia de Cristiano Ronaldo le restó pegada y capacidad de sorpresa. Kaká no tuvo su mejor día y Benzemá... ¿jugó Benzemá? Defensivamente el equipo blanco fue nuevamente un desastre y Marcelo confirmó que el flanco zurdo es el gran 'talón de Aquiles' merengue. Su primera gran prueba se saldó con derrota, aunque el Madrid tiene un amplio margen de mejora y ayer le faltaba su jugador más desequilibrante.

En definitiva, el Barça afronta este parón en inmejorables condiciones. Podrá recuperar efectivos para el regreso de la Liga (Chygrynskiy, Bojan y Henry) y es líder en Liga y Champions. lamentablemente, no dispondrá más que de dos días para preparar la tecera gran prueba de la temporada ante el Valencia y varios jugadores llegarán con cansancio propico de los viajes de las selecciones.

En cualquier caso, el Barça está, en estos momentos, donde quisiera estar. Y tiene la certeza de que no solo el Real Madrid es su rival; también el Sevilla.

Pedro celebra su golazo ante el Almería (Foto, EFE, publicada en elpais.com)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Incansable

Más allá del resultado, que puede ser bueno al llegar en el campo de uno de los mayores aspirantes a ganar la Champions, la mejor noticia que dejó el Barça en San Siro fue que pese al esquema táctico del Inter de Milán se mostró incansable e infatigable en la búsqueda del gol. El equipo de Pep Guardiola combinó y buscó el pase desde el minuto 1 al 92, no recurrió al pelotazo ni tan siquiera en el descuento. Señal inequívoca de que, aunque los equipos se le encerrarán cada vez más, Guardiola buscará alternativas pero siempre desde una base; posesión del balón y ataque de principio a fin.

El duelo se había planteado como un Ibrahimovic-Eto'o y ni era justo ni era acertado. Primero porque Zlatan aún está en fase de pretemporada tras su lesión en la mano. Y segundo porque Samuel aún está adaptándose al sistema de Mourinho. Ibra estuvo desacertado en el remate pero genial en la combinación; Eto'o solo tiró una vez a portería, en una falta sin peligro alguno.

El duelo fue más bien un Mourinho-Guardiola. Pep no se siente ganador porque, aunque su equipo fue mejor no ganó. Jose se siente triunfador porque el Barça no logró derribar su muralla defensiva. Se le olvida al bueno de Mourinho ue si su táctica salió bien fue únicamente porque Ibra, Keita y Messi/Alves cometieron errores imperdonables ante el marco. Y porque el árbitro se tragó un penalti.

Eto'o disputa el balón con Puyol (Foto, AP, publicada en elmundo.es)

martes, 15 de septiembre de 2009

Laporta, más cerca de su sueño

Joan Laporta, es indudable, ha sido deportivamente el mejor presidente de la historia del Barça. Ha sabido rodearse de gente que entiende de fútbol (Sandro Rosell, Frank Rijkaard, Pep Guardiola, incluso Txiki Begiristain) y, salvo algunas intervenciones de las que ningún presidente puede escapar, se ha mantenido al margen de la política de fichajes. Laporta, deportivamente, se ha limitado a fichar a Eto'o (acierto) y a estirar más el brazo que la manga a la hora de renovar contratos (¿error?). Su otro gran acierto, incuestionable, es alejar a los radicales del Barça.

Joan Laporta ha basado su éxito como presidente en rodearse de los mejores. Y esto le está permitiendo seguir en la presidencia del Barça pese a tener a buena parte de la afición en contra. Sin Rijkaard, Rosell, Guardiola, Ronaldinho, Eto'o, Messi o Iniesta, Laporta no sería hoy el presidente del Fútbol Club Barcelona.

Porque no se debería olvidar que Laporta ha salido abucheado del Camp Nou, ha escuchado incesantes silbidos en el Palau Blaugrana, ha 'superado' por los pelos una moción de censura y ha sido de los pocos pitados en las celebraciones del Triplete. ¿Por qué? No es, pese a todo, un buen gestor del éxito.

Joan Laporta es catalanista. Muy catalanista. Quizás extremadamente catalanista. Eso es respetable, pero no cuando intenta extender este pensamiento entre todas las personas que acuden cada fin de semana al Camp Nou. Laporta ha utilizado la notoriedad del cargo de presidente para intentar influir en la opinión pública; para transmitir su mensaje político. Aunque no dudo de que acude a las manifestaciones a título personal, él debería saber que no es noticia que Joan Laporta ciudadano y abogado acuda a la Diada; es noticia que Joan Laporta presidente del Barça acuda a la Diada.

Pese a ello sigue acudiendo a manifestaciones, desayunos y demás escaparates públicos para, en representación del Barça, propagar su propio mensaje político, que no el del Barça. No solo en eso se equivoca, también lo hace con sus continuos reproches hacia el Real Madrid, que demuestran su nerviosismo. El domingo del famoso 'Al Loro' puso en evidencia su carácter dictatorial; meterse con él es meterse con el Barça.

A esto se une una segunda vuelta de tuerca; hay muchos que piensan que lo que opine Laporta es lo que opina el Barça. Esto no es así ni mucho menos. El himno culé afirma que "tant se val d'on venim, si del sud o del nord, ara estem d'acord, estem d'acord, una bandera ens agermana". Esta es la máxima del Barça, la agrupación, la hermandad bajo unos colores. No la opinión de Laporta.

Personalmente, no entiendo a aquellos que afirman que se sienten menos culés porque Laporta mezcla política y deporte y aleja al Barça de los que no son catalanes. ¿No es, igualmente, mezclar política y deporte alejarse de un equipo que se lleva en el corazón por razones extradeportivas? Pero aún así, es un hecho. Quizás este tipo de culés incapaces de diferenciar deporte y sentimiento de personas y políticas no sean realmente aficionados al fútbol, al menos como yo lo entiendo, pero es un hecho que existen. Y habría un mayor número de 'culés' desconcertados si no fuera por personas como Guardiola, Iniesta, Xavi o Messi que propagan unos valores humanos, de esfuerzo, de sacrificio.

Laporta cerrará su mandato con al menos dos Ligas de Campeones, tres Ligas, una Copa del Rey, una Supercopa europea y tres Supercopas españolas y podrá dedicarse finalmente a su segunda gran afición; la política. Su sueño, quedó claro en el excelente documental FCB Confidencial es ser la primera persona que pase de ser presidente del Barça a presidente de Catalunya.

Hasta entonces tendremos que aguantarle. No olvidemos nadie, ni culés, ni merengues ni catalanes ni españoles que Laporta pasará como han pasado miles de presidentes, entrenadores, directivos y jugadores. Lo que siempre permanece es el Barça. Del mandato de Laporta quedarán, por fortuna, el Barça de Rijkaard y el Barça de Guardiola; no el Barça de la Diada. "Que no os embauquen".
Laporta, realiza la ofrenda floral blaugrana, durante la celebración de la Diada. (Foto: EFE, publicada en elmundo.es)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Piqué se consagra

Cuando regresó tras su 'espantada juvenil' al Manchester United nadie pensábamos que Gerard Piqué iba a ser en solo doce meses el líder de la zaga azulgrana y también de la selección española. El crecimiento del central catalán ha sido tan grande y pronunciado que seguramente haya sorprendido hasta a sus más firmes defensores. Piqué ya no es un canterano. Piqué es en estos momentos una de las referencias mundiales.

Piqué había emigrado con 15 años al ManU en una decisión que sorprendió a todo el mundo. Alex Ferguson se enamoró de sus condiciones y el jugador se marchó a probar fortuna pese a que su corazón es netamente culé y su abuelo había sido directivo con José Luis Núñez (¿tendría esto algo que ver?). El caso es que uno de los jugadores más prometedores de la cantera decidía marcharse, por lo que todos pensábamos que jamás regresaría.

Aquella decisión, criticada y polémica en su momento, ha hecho de Gerard Piqué un mejor jugador. Él mismo asegura que aprendió en Inglaterra a defender sin balón, mejoró su ubicación sobre el césped, comprendió que con el físico no basta, sino que es necesario intuir cómo piensa el rival para anticiparte a sus movimientos. En La Masía ya había aprendido a conducir el balón desde atrás, a desplazar el esférico en largo, a abrir el juego; por lo que sus años en Inglaterra le convirtieron en un central muy completo.

Una temporada de cesión en el Real Zaragoza (2006/07) sirvieron para que adquiriera experiencia en la Liga Española y para que ganase confianza y minutos. Volvió a Manchester como un jugador hecho, pero la presencia de hombres como Vidic y Ferdinand, además de la guardia pretoriana de Sir Alex Ferguson, O'Shea y Brown, le convirtieron en el quinto central del equipo. El Barça tenía buenos informes de él y el ManU no le retuvo ante una oferta que hoy parece de risa: 5 millones de euros.

Según se afirmaba en mayo del 2008, cuando firmó por el Barça, Martín Cáceres llegaba para liderar la defensa y Piqué se incorporaba para tapar la momentánea baja de Gabi Milito. Cuatro meses después ya estaba claro que el uruguayo no era ese jugador capaz de marcar una época, aunque Piqué tampoco daba la impresión de llegar a ser lo que es hoy en día. Cumplía con su cometido, ser una alternativa a Márquez y Puyol, pero sin más. Las ausencias del mexicano y el buen funcionamiento del equipo le consolidaron en eje de la zaga y le llegó la internacionalidad. A partir de entonces, tres partidos han marcado su consagración definitiva entre los grandes.

El primero de estos duelos llegó en el Santiago Bernabéu, pero no fue el 2-6, aunque aquella tarde también tuvo una destacadísimas actuación. Fue en marzo, cuando formó en el eje de la selección española y un tanto suyo sirvió para batir a Turquía. Más allá del gol, que le permitió ocupar portadas, lo que destacó fue su solvencia, aplomo y liderazgo. Era un recién llegado y actuaba como tiotular por bajas de compañeros, pero fue el mejor.

El segundo fue el 6 de mayo, en Londres. En Stamford Bridge el Barça caía 1-0 ante el Chelsea y estaba eliminado. Jugaba con diez y varios jugadores se intentaron echar el equipo a la espalda, entre los que se encontraba Piqué: quizás con más corazón que cabeza y no con mucho acierto, pero Gerard estuvo en todas las salsas: subió el esférico, se incorporó al ataque, luchó, probó el disparo... con el fin de llevar a su equipo a Roma. Fue Iniesta quien finalmente marcó el gol del empate, pero Piqué completó una actuación que le confirmó como el pulmón futuro del equipo y nadie olvidará el impetú demostrado.

El tercero fue en Riazor. Ya nadie dudaba de que Piqué es uno de los centrales titulares del Barça y, desde el sábado, también de la selección. Aunque algunos locutores radiofónicos se empeñen a meter con calzador a Raúl Albiol (del que yo también pensaba que era el central del futuro), Piqué se ha ganado el puesto con creces. Es hábil, intuitivo, un completo líder y tiene un carisma especial. por si fuera poco, marcó un gol que muchos '9' del mundo firmarían: se incorporó, recibió, paró la pelota, amagó y engañó al portero con una sangre fría impropia de un central; algo que ya hizo el 2 de mayo en el Bernabéu.

Piqué está en estos momentos entre los mejores centrales del mundo. ¿Quién lo hubiera dicho? Yo, desde luego, no.

Piqué lamenta una ocasión fallada en un partido con el Barça (Foto, AFP, publicada en elmundo.es)