
El Real Madrid, faltaría más, está en su derecho de recurrir para intentar evitar la sanción, aunque su interés especial porque pueda llegar a jugar el sábado en Riazor tiene un cierto tufillo a que, pese a la gran inversión y tener la supuesta mejor plantilla del planeta, no se ven capaces de ganar a un Deportivo mermado por las lesiones sin sus dos mejores jugadores, Cristiano Ronaldo e Higuaín. Lo que no me parece de recibo es enviar al Comité de Competición y al de Apelación un vídeo de Messi y Marc Valiente (dejando de lado que no es lo mismo bracear que soltar el brazo y que si un jugador del Barça da un manotazo a un rival también es expulsado, como sucedió con Thiago Motta en el Barça-Zaragoza de la temporada 2006/07) en el más reciente Barça-Sevilla; demuestra victimismo. Es un partido que no influye para nada en el conjunto blanco y es seguro que a lo largo de los 19 partidos de Liga disputados ha habido alguna jugada similar a la inversa. Hablan incluso de un codazo que recibió Sergio Ramos en el minuto 36 y no fue sancionado. ¿Qué dirían si es el Barça quien envía una jugada de un, por ejemplo, Real Madrid-Valencia, para aliviar la sanción de uno de sus jugadores? Se hablaría de madriditis. Supongo, pues, que esto es un ejemplo del victimismo y la barcelonitis que se ha instaurado en la Casa Blanca en las dos últimas décadas.
Al respecto ha hablado esta mediodía Xavi, que acaba de cumplir 30 años y se encuentra en plenitud, no solo deportiva, sino también competitiva. Siempre ha sido un ganador, pero ha recibido galones en el vestuario con la vicecapitanía y se siente un líder del grupo, lo que le permite salir en defensa de sus compañeros como antes no haría. Sin levantar la voz, pero poniendo las cosas en lo que él considera su sitio. Ha dicho que comparar las jugadas es, básicamente, manipular.
Para rizar el rizo, el diario As publicaba hace unos minutos en su página web un artículo que hace referencia a un estudio según el cual a los jugadores altos se les pitan más faltas que a los bajos, con la clara intención de demostrar que CR9 ha sido víctima de su físico. No sé si se los periodistas del medio madrileño creerán que nos acaban de descubrir la penicilina, porque los culés estamos hartos de ver como cada vez que Ibrahimovic utiliza su cuerpo para ganar un balón aéreo el árbitro pita falta.
En esta jugada CR9 le destrozó la nariz a Mtiliga (Foto, talcualdigital.com)